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06 septiembre 2010

VENDIMIA EN ARICO (TENERIFE)

Sábado día 4 de septiembre de 2010, suena el despertador, son las 5,45, doy un salto; ducha pantalón corto, camiseta, botas, gorra y un café bebido y la mochila.

A las y cuarto me recogen, vamos la “cuadrilla” a los altos de Arico a cortar uva, el dia será caluroso y hay que iniciar la faena pronto. A las siete y media ya estamos en el tajo.

Uva blanca, autóctona, esta ya amaneciendo, hay bruja y el terreno, con zahorra, está mojado de la “marecia”. Al fondo el mar despierta poco  a poco y encima la Cordillera de Anaga, nos dibuja los pinos, los barrancos y las luces y las sombras de la amanecida.

Tenemos las cajas, tendremos que coger 250 kilos mas o menos, que luego, una vez pisada la uva se queda en unos 210 litros de mosto y vino después.

Somos varios, pero cada uno va a lo suyo, y se van llenando poco a poco las cajas que sacamos al camino. No hay mucha cosecha, pero la uva es muy buena.

Tomamos café y nos vamos a otra finca para terminar la vendimia; uva blanca autóctona y una caja de moscatel, es muy sabrosa y olorosa, pero tiene menos alcohol.

A las once tenemos el cupo y nos vamos a la bodega; primero un buen mangerazo, la limpieza es fundamental, en la elaboración del vino.

El bidón de 200 litros ahora ya de  acero inoxidable, los cubos, la prensa y la máquina  para machacar la uva.
Ya tenemos las cajas en la escalera de la bodega, que es pequeña, y tenemos que organizar el trabajo y saber cada uno cual es su misión

Vamos machacando  y cada dos cajas, unos 40 kilos la pisamos. Claro descalzos, yo me puse un bañador, y se tarda, se enguachinan los pies, las piernas hasta las rodilla de hollejos, y azucares.

Cuando ya la cuba notas que poco se puede hacer con los pies, se vacía a la prensa, antes hay que tener cuidado de poner bien los cubos para no derramar ni una gota, es medio vasillo de vino.

Los cubos se van echando en el bidón y se ve con alegría como va subiendo el nivel, hasta llegar hasta arriba; nos vamos turnando y claro, para trabajar hay que beber y tomar algo, hay que ir dejando libre el envase; unas tapas de queso; pan con anchoas, boquerones en vinagre; mientras Juan va a coger unos chumbos para el postre (aquí se llaman tunos, higos picos), otro ya va encendiendo la lumbre para pasar las chuletas a la plancha.

Nos turnamos en las faenas, unos echan las uvas a la máquina, otros pisan, otros ya en la prensa, otros echando los cubos de líquido o llenando los vasos y pasando las tapas.

Hay muy buen rollo, nos reinos, llegan los vecinos que han visto el jaleillo, toman un vino o los que hagan falta. Pablo con la probeta, va viendo como esta de grados de alcohol, y prepara el  sulfito, que  se pondrá según la proporción de litros.

Entre unas cosas y otras, la limpieza, se tiran los hollejos y se pasa la manguera, son ya las tres de la tarde y terminando y guardando el material, llegan las primeras chuletas humeantes y nos sentamos a la mesa; Estamos contentos del trabajo bien hecho y del resultado.

Hoy domingo ya por la tarde vamos un rato al defangado; es quietar ·los fangos” acumulados en el fondo.

Vaciamos el bidón con cuidado de no llegar al fondo, esos fangos pasan a otra cubeta, para que ahí también fermenten y saldrá lo que aquí denominan “agua pata”, un vino mas flojo, pero que no se puede tirar nada; luego se filtra y queda bueno.

Una vez limpio el bidón de acero, se va de nuevo, a cubos llenando; se cubre con una maya y una goma y se deja abierto arriba, porque en un par de días empezara a fermentar, unos diez días, y pasaran las azucares, a convertirse en alcoholes, el vino estará ya hecho, con sus grados; hay que dejarlo que clarifique y es bueno también filtrarlo, con máquinas al uso; el dia 30 de noviembre,  San Andrés, se abrirán las bodegas a los amigos y vecinos, y se probara ya el vino, con castañas, es la tradición, aunque no faltaran otras viandas.

Es bonita la experiencia, distinta a lo que uno está acostumbrado en Baños. Aprovecho para brindar, por todos los bañuscos y amigos, con este vino blanco fresquito, de Arico. ¡Va por todos!
DMC



04 septiembre 2010




                LAS ISLAS CIES

Las Islas Cíes, pertenecientes al municipio de Vigo, forman un archipiélago situado en la boca de la ría del mismo nombre, en las Rías Bajas gallegas, en la Provincia de Pontevedra formado por tres islas: Norte o Monteagudo, Del Medio o do Farol y Sur o San Martiño. Las dos primeras se encuentran unidad artificialmente por una escollera. Están orientadas según un sistema de fracturas paralelo a la costa en dirección N-S. Distan aproximadamente 14,5 Km. de la ciudad de Vigo. Yo embarque en Cangas del Morrazo, en una pequeña embarcación de la compañía que tiene esta actividad, con una travesía de 30 minutos

La isla de Monteagudo está separada de la costa de Cabo Home, en la península del Morrazo, por el canal Norte, y de la isla de San Martiño por un estrecho de aproximadamente 500 metros conocido como Freu da Porta. Mientras, la isla do Faro ha acabado unida a la isla Norte por una acumulación de arena en la parte interior del archipiélago, en la cara este de las islas, que forma la playa de Rodas, de 1.200 metros. Al subir la marea, el agua pasa entre las dos islas por la cara oeste y, taponada por la playa, se llena la albufera formada entre el arenal y las rocas. El pico más alto se encuentra en la zona norte de la isla de Monteagudo, en el Alto das Cíes, de 197 metros de altitud y tiene una superficie emergida de 434 hectáreas.

Su formación geológica es de finales del Terciario, cuando se produjeron los hundimientos de algunas partes de la costa, con lo que penetró el mar y se crearon las rías. Todas las islas atlánticas son las cumbres de las sierras costeras que quedaron parcialmente bajo el mar y están formadas casi en su totalidad por piedra granítica.

Las tres islas son montañosas con una cara oeste abrupta, con acantilados casi verticales de más de 100 metros y numerosas cuevas (furnas) formadas por la erosión del mar y el viento. La cara este tiene laderas algo más suaves cubiertas por bosques y matorral y se encuentra protegida de los vientos atlánticos, lo que permite la formación de playas y dunas.

Las borrascas atlánticas pasan sobre las islas, descargando al chocar con la costa, por lo que las Cíes reciben más o menos la mitad de lluvia que el resto de la costa de las Rías Bajas.

Debido al alto valor natural de este espacio y al rápido deterioro que estaba sufriendo por causa de las actividades humanas, en el año 1980 son declaradas parque natural. La situación legal de protección va variando a lo largo de los años hasta que el 21 de noviembre de 2000, el Parlamento Gallego acuerda por unanimidad pedir al gobierno central la declaración del archipiélago como parque nacional. El Congreso de los Diputados tomó el acuerdo definitivo en julio de 2002, creando el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, formado por un conjunto de archipiélagos, islas e islotes que son las Cíes, Ons, Sálvora, Noro, Vionta, Cortegada y Malveiras.

El parque tiene una parte terrestre y otra marítima que comprende una franja de 100 metros, medidos a partir de la bajamar. En las Cíes está prohibida la pesca submarina desde 1992.

Desde 1988 las islas tienen además la consideración de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). También se encuentran incluidas, en el ámbito europeo, en la Red Natura 2000, que desarrolla directivas comunitarias de hábitats y aves.


Se observan los pinos atrapados por enredaderas y un suelo cubierto de helechos

El matorral se compone fundamentalmente de especies autóctonas, como el toxo (tojo), la xesta (retama), la esparraguera, el torvisco o la jara.

El bosque es el que ha sufrido las mayores alteraciones, pues han desaparecido especies autóctonas como la higuera y otras como el rebollo han quedado reducidas a áreas casi testimoniales, al haber repoblado con pino y eucalipto casi una cuarta parte de la superficie del parque. Los vientos fuertes con alto contenido en sales dificultan, a su vez, el desarrollo de los árboles.

En las dunas, playas y acantilados se mantienen especies, algunas de ellas endémicas del litoral galaico-portugués, propias de estos medios, con unas condiciones físicas y climatológicas muy extremas. Destaca la presencia de la armeria (Armeria pungens), conocida en toda Galicia como herba de namorar, en peligro de extinción, y una importante cantidad de camariñas (Corema album) que además son las únicas en el sur de Galicia.

En la zona de la laguna se encuentra vegetación típica de marismas, como los juncos.
22.000 parejas de gaviotas patiamarillas constituyen la colonia más grande del mundo y es la especie dominante en Cíes. La sigue el cormorán moñudo, con 2.500 parejas, y la gaviota oscura, con 20 parejas. En 1960 se censaron 400 parejas de arao ibérico, que en la actualidad se encuentra casi extinguido en las islas. Hay otras muchas especies de aves rapaces, palomas torcaces, pardelas, alcatraces, tórtolas, pájaros carpinteros y otros pájaros de diferentes clases, que nidifican en árboles y acantilados. Asimismo, numerosos y variados tipos de aves invernan o descansan en sus viajes migratorios. En el Alto da Campá (Illa do Faro) y en el Faro do Peito (San Martiño), existen observatorios ornitológicos. También hay en la Illa do Faro un aula de la naturaleza.

Conejo, erizo y nutria son los únicos mamíferos silvestres con cierta presencia actualmente. También hay ratones de campo, musarañas y murciélagos, así como algunas otras especies de pequeño tamaño y en menor cantidad.

Reptiles, representados por diferentes tipos de lagartos, lagartijas y culebras; anfibios (en menor medida por la escasez de agua), como salamandras y sapos, e invertebrados como los caracoles, escarabajos, arañas y mariposas acaban completando la fauna de las islas.

La zona submarina que rodea Cíes forma uno de los ecosistemas más ricos de la costa gallega. Lo más destacable es un importante bosque de algas pardas.

El perímetro de las islas tiene diferentes tipos de entornos: los acantilados, expuestos al fuerte oleaje, están poblados por percebes y mejillones. En su parte submarina, muy pedregosa, se pueden encontrar nécoras, centollos, bogavantes y pulpos. En las playas de las zonas más protegidas hay multitud de moluscos bivalvos, así como rodaballos, sollas y lenguados. Las zonas rocosas pero protegidas del interior de las islas están pobladas por verdaderos bosques de anémonas y numerosos erizos de mar.

Habitualmente las aguas que rodean las Cíes son visitadas por delfines, ballenas y tortugas marinas.
En la antigüedad fueron llamadas Siccae (áridas). Desde muy antiguo los hombres visitaron y habitaron las Islas Cíes. Se han encontrado en las Cíes restos arqueológicos que datan la presencia humana sobre el 3500 a. C., si bien los restos del primer asentamiento humano de que se tiene constancia son un castro de comienzos de la Edad de Hierro. También se tiene constancia de un asentamiento que data de la Edad de Bronce (entre 500 y 100 años a.c.), es un castro situado en las laderas del monte Faro.

Por allí pasaron los romanos, dejando restos como un anillo de oro datado en el siglo II de nuestra era, así como ánforas, cerámica y diversos útiles que se exponen hoy en el Museo de Pontevedra, así como escritos de Estrabón, Plinio o Diodoro. Existen leyendas que mencionan la presencia de Julio César en su lucha contra los Herminiios.

En la Edad Media fueron habitadas por monjes de diversas órdenes, también estuvieron los Normandos. En el siglo XI estuvieron allí los benedictinos, que las abandonaron y volvieron a finales del siglo XIII. En el siglo XIV se asentaron allí los franciscanos. También pasó por ahí la Orden de Cluny. De esta alternativa ocupación de las islas quedan como prueba los monasterios de San Estevo en la Isla do Faro y de San Martiño en la isla de su nombre, así como una fábrica de salazón sobre cuyos restos actualmente hay construido un restaurante. Las idas y venidas de los monjes eran debidas a que, por su cercanía a la ciudad de Vigo, el archipiélago era frecuentemente atacado y usado como base de operaciones por piratas turcos y normandos, así como armadas invasoras, como por ejemplo la inglesa, comandada por Francis Drake que asoló las poblaciones de la Ría de Vigo. Esta situación dura hasta el siglo XVIII, lo que acaba produciendo su despoblamiento.

A mediados del siglo XIX se construye el primer faro en la Isla do Medio, que acaba llamándose Isla do Faro. En esa fecha las islas ya volvían a estar pobladas por algunas familias de O Morrazo que se dedicaban a la pesca y a la ganadería ovina y caprina.

En los años 60 del siglo XX las islas se despueblan de nuevo, esta vez definitivamente. En los 70 y 80 comienzan a ser utilizadas como destino de descanso al que, sobre todo la gente joven de la zona, acudía en busca de naturaleza, mar, sol y libertad, lejos de la vigilancia social y familiar. Entonces en toda Galicia se practicaba la acampada libre.

La presencia masiva de personas y el resto de agresiones medioambientales, como la importante actividad industrial en la ría, los emisarios submarinos evacuando aguas con escasa o nula depuración... hacen que las islas sufran una rápida degradación.

Actualmente sólo están ocupadas por los servicios del parque, camping y restaurante y el acceso está restringido a un máximo de 2.200 personas diarias.

A mi me pareció una multitud. Subimos al faro donde las vistas eran espectaculares, y por todos los sederos encontrabas multitud de visitantes; dos camping entre pinos, restaurante y supermercado y en el muelle un bar, restaurante y autoservicio, baños y tienda . Demasiado para ser un espacio tan protegido, pero los intereses económicos deben de ser muy fuertes y al final “la pela es la pela”.

El sitio es precioso, la playa de arena blanca, y el mar helado, juntándose con los pinares; las aguas cristalinas, los veleritos fondeados en las ensenadas, al fondo Vigo y Cangas, a donde regresamos; ahora en un catamarán más grande, con el viento dándonos en la cara; cansados de la subida hasta el Faro, pero alegres y muy contentos del día  tan completo. Creo que pese a los intereses económicos, debería estar más restringido el acceso. Los carteles dicen que allí no hay papeleras,  pero la raza humana, hoy genera un sin fin de desperdicios, y deterioro al caminar y recorrer las sendas, y estros sitios hay que cuidarlo y conservarlos.
Ajos en el mástil. Las meigas ailas
DMC


03 septiembre 2010




JUAN MUÑOZ-COBO
1929, con 20 años
Mi padre nació tan día como hoy hace 101 años en la calle Córdoba, nº 29, a las seis de la mañana, según partida de Nacimiento en  bonita localidad cordobesa de Montoro, hijo de  D. Luis Muñoz-Cobo Jiménez, de 30 años de edad, nacido en Baños de la Encina, en la casa de los Priores, más abajo del Ayuntamiento, y de Dª Ana Fresco del Rosal, de 25 años,  natural de esa localidad.
1913, con tía Concha
Como el segundo de los hermanos mi tío Diego, nacía antes de tener un año, lo llevaron a Baños para que se criara con sus tíos, solteros Concha y Joaquín, que Vivian en la calle Fugitivos. Mi padre no era bañusco, pero vivio en el pueblo desde muy pequeño y de ahí su amor, pasión, diría yo, por Baños y todo lo relacionado con el pueblo.
1920, con tío Joaquin en Baños
Hoy estaría orgulloso de ver como en el Castillo Milenario, que tantas horas de su tiempo dedico a su estudio, y a darlo a conocer no solo en la provincia, en Andalucia y en  las instituciones culturales  más importantes de España, sino en el extranjero, consiguiendo que el Consejo de Europa, con la ayuda de su primo , mi tío Don José Luis Jiménez Brull, le concediera la Bandera del Consejo, que fue entregada solemnemente en la conmemoración del Milenario, en aquella sesión memorable, con el patio de armas a rebosar, cuando se estrenaba la obra de Gala “Auto del Santo Reino”, daba una magnifica conferencia Eugenio Montes, y después de unas palabras en francés, solemnemente, entregó el Conde de Pange, la bandera, que orgullosamente enarbola la Almena Gorda, digo estaría orgulloso de saber, que hoy 3 de septiembre de 2010, se iniciaba el rodaje de parte de la película “El Capitán Trueno y el Santo Grial”, en el Castillo de sus amores, en el Castillo  Milenario de Burgalimar.
1926.De Bachiller en los Escolapios
Siempre te recuerdo. Un beso.
DMC



 TENERIFE, MADRID GALICIA A EL GROVE

Bien temprano, de noche aun salíamos de casa para el aeropuerto del Norte, para tomar un vuelo a las 7,15 horas para Madrid. Adormilado por el madrugón y pensando en los casi 700 kilómetros que haríamos ya en la península, de pronto me desperté y entre brumas y nubes distinguía una línea en el horizonte por la ventanilla,  y como como un Rodrigo de Triana nuevo gritaba ¡Tierra, tierra! Sobrevolabamos tierra firme

Las costas de Portugal, el mar, la ensenada sorprendente, la barra inmensa, la ciudad de  Faro en el Algarve, puertos y playas, barcos de pesca y de recreo, marinas y el Mar.

 A poco más de media hora estaríamos aterrizando en Madrid en la T-4, metro a buscar el coche y carretera de la Coruña a Galicia.

Nuestro destino es O Grove, situado en la Ría de Arousa, comarca de O Salnés y provincia de Pontevedra.

Es una pequeña península unida a tierra firme a través de un istmo conocido como O Bao, que da lugar a la playa de la Lanzada en su parte occidental y a la amplia marisma del complejo intermareal Umia-O Grove en su parte oriental, que lo conecta con el ayuntamiento de Sanxenxo. Así mismo, en O Grove se encuentra la pequeña Isla de A Toxa a la que se accede por un puente de principios del siglo XX.

El Grove cuenta con una población de 11.218 habitantes, en 2009 distribuidos en los 21,89 kilómetros cuadrados que componen la península. El Grove se divide en dos parroquias; la de San Martín de El Grove y la de San Vicente de El Grove; la densidad de población es mayor en la zona de la costa que en el interior.

Tradicionalmente, El Grove ha sido un pueblo dependiente del mar y sus productos: pesca de bajura, criaderos de mejillón y otros bivalvos, o la industria conservera.
 Hoy en día, sin embargo, el pueblo experimenta una creciente pujanza del turismo, pero sigue siendo, en verano se duplican los habitantes, un pueblo marinero y agradable de pasear, de sentarte a tomar una caña, o de pasear por su puerto y seguir viendo la actividad marítima y el bullicio de un pueblo de veraneo y turístico, con un sin fin de fiestas y actividades, y un reconocido prestigio por el marisco, calidad de sus pescados y sus amables gentes.

DMC

02 septiembre 2010

REGRESO.  BAÑOS - TENERIFE

Este verano ha sido corta la estancia en la Península, dos semanas repartidas entre Galicia, O Grove y Baños. Lugares tan distantes y diferentes.

O Grove, población marinera, playas preciosas y aguas heladas, puerto, lonja y mercado, que visitaba casi a diario para ver, sobre todo los puestos de pescado y mariscos, de una plasticidad y colorido maravillosos, y de precios, algunos, muy subidos, y es que el pescado es caro y el marisco mucho mas, el bullicio de la gente, el habla, el olor, la vista era una verdadera maravilla. Los quesos y las empanadas, de atún, berberechos, chipirones (no era época de la lamprea, que dicen es una de las mas exquisitas), los vinos caseros y los aguardientes; los pimientos de Padrón, que “unos pican y otros también”, pero que están deliciosos. Manjar que trajeron los franciscanos desde Méjico. El albariño y el  ribeiro; la papa muy rica, el mejillón barato y fresco, recién sacado de la Ría, almejas, navajas , las sardinas del Norte y otras muchas exquisiteces.

Los percebes sabrosísimos y caros de 80 a 40 euros el Kilo, según tamaño, en la despedida nos dimos una pequeña mariscada.

Baños, con su sequedad y calor; el Tamujoso como nunca, de aguas claras, cálidas, y para poder nadar y nadar.

Las uvas blancas moscatel y las negras, los higos, de leche le llaman en Canarias, para distinguirlos de los Higos picos, los chumbos nuestros, el calor, el no poder salir a la calle hasta la tarde-noche, y la cervecita helada a cualquier hora.

Me encontré con la noticia del rodaje de la película “El Capitán Trueno y el Santo Grial”. El día 23, lunes fue muy intenso, había llegado la noche anterior, saludos, vueltas por el pueblo, y por la tarde el casting, con muchos cientos de personas en la plaza. Inauguramos los baños por la tarde.

El 30 ya de despedidas, preparar las cosas, bajar a la Cooperativa, el aceite de Baños está muy presente en Tenerife, y el 31 a Madrid en coche y al rato avión y de nuevo Santa Cruz de Tenerife.
Siempre al regresar siente uno cierta congoja, sobre todo por dejar a mi madre tan mayor, pero así es la vida. Volveré cuando pueda, pero siempre está uno pensando en el pueblo, en la familia y en sus gentes.
DMC