El martes 22, volví a Baños para
estar unos días y darle una vuelta a mi madre. Esta bastante bien, y animada.
El tiempo está mejor y sale al patio y a la terraza con sus
macetas. No mucho, pero tiene mas ganas de todo.
Siempre el viaje en avión, que es
tan habitual para mi, me sorprende; me resulta cómodo, pero también me impresiona
cada día el hecho de volar.
La primera vez que volé, con 16
años, viajaba en un avión un DC-3 de
Iberia, desde Córdoba a Málaga, los siguientes a Las Palmas, Tenerife, Lanzarote, La Palma, el
resto de las islas y Miami, Nueva York, Washington,
París, Roma, Bruselas, Marrakech,
Melilla, Viena y otras ciudades europeas y muchas peninsulares. Cada vez
los aviones son más grandes, cómodos y
seguros, pero siempre me pregunto por el
"milagro" de volar,
como cuando era niño
No he tenido viajes complicados,
una vez casi en la Península regresamos a
Las Palmas, (salimos de Tenerife) alguna tormenta, viento rancheado, que
nos hizo a todo gritar ya que vi que casi tocábamos con un ala en la pista y alguna
turbulencia, que te amarras a los brazos
de la butaca
Siempre subo con la máxima
tranquilidad y seguridad, leo, oigo música y descanso. Ahora en las pantallas,
vas viendo la velocidad, la altura, la temperatura (50 grados bajo cero), el
tiempo trascurrido y la hora de llegada. Las vistas desde arriba me dejan atónito.
Estaré estos días en Baños,
disfrutando de mi madre y del pueblo, de los amigos, de los caracoles, del
paisaje, de nuestros monumentos, de esos paseos únicos, de recorrer sus calles
y plazas y oír a los pájaros, revoloteando sin cesar.
Es Baños. ¡Que suerte, que
alegria!
DMC

















