BIENVENIDA

Bienvenidos a mi Blogs, y gracias por su visita

24 febrero 2009

MARTES DE CARNAVAL

Martes de Carnaval en Santa Cruz de Tenerife. Fiesta local. Día principal, por la tarde el Gran apoteosis o Corso de Carnaval.
Cientos de grupos por la Avenida de Anaga y Marítima, a lo largo de varios kilómetros, y miles de espectadores y participantes. Lucimiento de participantes, y gran homenaje a la mascara. ¡Mascarita, mascarita, no me conoces!
De Baños tengo pocos recuerdos, se celebraba muy poco, incluso estaba prohibido, mi padre siendo alcalde levantaba la prohibición de celebraciones en el Casino y teatro-cine, y claro paseaban los participantes por las calles; en la plaza algunos corros. Mi madre el otro día, por teléfono me tarareaba, esta cancioncilla:

Vamos a jugar al corro
que se acaba el Carnaval
y viene la Semana Santa
y tenemos que rezar.

El carnaval ha estado en todas las manifestaciones artísticas, tanto populares como refinadas y en todos los tiempos. En la literatura, encontramos ya la lucha entre Don Carnal y Doña Cuaresma del Arcipreste de Hita, de mediados del siglo XIV en su “Canto del Buen Amor”, en la poesía, con grandes poetas de la literatura, como Gustavo Adolfo Becker, o Rubén Darío.
En pintura recordamos el famoso “Entierro de la sardina” de Francisco de Goya y Lucientes.
En la música, tanto la sinfónica, como la Opera. Recuerdo, en la Traviata de G. Verdi, con libreto de Piave, basado en la obra de A. Dumas, “La Dama de las Camelias”, como al final, la protagonista Violeta Valery, tocada de muerte, con una tisis sin remedio, pide un sacerdote, para confesarse; está el amante Alfredo Germont, y mientras oímos la música genial del maestro Verdi, en esta escena sobrecogedora, viendo como se le va la vida a Violeta, antigua cortesana, joven y bella en brazos de su amado, por la ventana de su estancia entran las notas y canciocillas burlonas del Carnaval.
Como ha sido siempre, la lucha entre la vida y la muerte, la alegría y la tristeza, el lujo y la pobreza, el amor y el desamor.
He sido gran carnavalero y lo he pasado muy bien. Hoy ha cambiado mucho, ha ganado en espectáculo y ha perdido espontaneidad: es mas dirigido, mas programado, y si algo tiene que ser el Carnaval es transgresor, sin normas, ni reglas, ni pautas, ni corsés, solo libertad.
DMC.

23 febrero 2009

CALLE CONQUISTA

En la Cestería, la calle es una de las mas bonitas de Baños, y de las mas sugerentes.
Conquista se inicia en Fugitivos, como continuación de Madre de Dios y termina debajo mismo del Castillo, en el “laero”, donde hay una Casa Rural reciente.
¡Quien eran los conquistadores y quienes los conquistados? Los conquistadores sin duda cristianos y castellanos, pero los fugitivos podrían ser tanto musulmanes como castellanos en diversas épocas.
Bajaba de niño a jugar en ella, tan llana y la veíamos cuando todas las tardes del verano íbamos a la huerta a pasar la tarde.
Una de las casas se mantuvo muchos años con la misma estructura, con la puerta partida.
El barrio árabe y judío; aún se mantiene en Baños la artesanía de los cestos y canastas de varetas del olivo, tan bonitas y tan propia de nuestra zona.
Las casas de la calle han ido mejorando, constantemente, sobre todo en los últimos años. No hace muchos era una de las zonas de casas mas sencillas y humildes de Baños.
Con muy buenas vistas al Ruedo, a la Iglesia de San Mateo y a nuestro Castillo Milenario.
DMC

22 febrero 2009

EL RETABLO DEL ALTAR MAYOR DE LA PARRORIA DE SAN MATEO DE BAÑOS DE LA ENCINA El retablo lo bendijo el día 24 de junio de 1960, festividad de San Juan Bautista por el Sr. Obispo de la diócesis D. Félix Romero Mengíbar, que lo acompañaba el Vicario General Monseñor D. Agustín de la Fuente González, asistiendo al prelado ,el párroco de Baños, el Coadjutor de Bailén D. Bernardo Velasco y el familiar del Sr. Obispo D. Miguel Tapia.

Es obra del escultor D. Francisco Palma Burgos, y fue donado por mis padres, en recuerdo de mi tía Concha, como un homenaje y memoria perenne, a mi hermano Luis, fallecido prematuramente, el día 5 de abril de 1957, con 16 años.
El retablo, tiene nueve metros de ancho, por catorce metros cuarenta centímetros de alto. Su estilo en palabras del autor Palma Burgos, es compuesto, puesto que la Iglesia empieza en el gótico de transición – fines del siglo XV y principios del XVI – y se abarroca en el crucero, que es del siglo XVIII, terminando con una magnifica cúpula de barroco florido. El parámetro tiene medidas de grandes proporciones. Se compone de un fuerte zócalo de peinacería rectangular en sus recuadros principales; hay dos magnificas cartelas con escudos y escenas renacentistas; este zócalo tiene un amplio molduron, que cobija a la mesa de altar, de grandes proporciones, muy original en forma de consola y en su fondo lleva el escudo del Prelado.



Sobre el zócalo se apoya se apoya un cuerpo tríptico con columnas y pilastras estriadas encuadrando los laterales unas tablas estofadas, con imágenes pintadas, que simbolizan imágenes intimas de los donantes, San Juan Bautista y San Luis Rey de Francia.
En el centro un gran relieve tallado, de cuatro metros por dos, con una Purísima, en madera policromada y estofada entre apoteosis de ángeles, siendo todas las figuras de tamaño colosal, y un ángel de la base sostiene fuertemente con sumano, las Armas de los donantes (Muñoz-Cobo y Rosales). Este relieve está enmarcado por un gran marco profusamente tallado siendo la principal prueba de que este retablo respeta en su orden artístico, el estilo neoclásico, que es que predomina.
Los capiteles, magníficamente decorados y sus pilastras ribetean sus fondos para soportar una saliente cornisa que corona el retablo y da un magnifico claro oscuro a su composición.
El tímpano o remate de la obra esta dividido en tres cuadros, ocupando el central, el titular de la Iglesia, San Mateo Apóstol y los laterales San Joaquín y Santa Ana (de la devoción de los donantes), separados por columnas y pilastras planas, todo ello decorado con oros y policromías, que entonan perfectamente con el estilo del templo.
La valentía de salientes y recuadros, que se observa en esta obra, nos se acostumbra a llevar a la practica n estos tiempos, pero aquí se ha conjugado la fuerza constructiva con la decorativa como es tradición en la escuela española de maestros retablistas, que siguieron el uso, tan andaluz. Casi siempre, de combinar la alegría de los oros con los fondos verde-grises, patinando con policromías sus ángeles y guirnaldas.
Es una de las mejores obras, en su género, del genial artista que fue, Francisco Palma Burgos (Málaga, 1918, Úbeda 1985).

[El relato se basa en unas notas manuscritas del propio artista Paco Palma, sin data, pero firmada y debió de ser en 1960].
DMC

21 febrero 2009

PLAZA DE SANTA CRUZ.SEVILLA
Cruz de cerrajería

En ésta abigarrada geometría
que perfuma el silencio, siempre te hallo
abierta en el azul de un mes de mayo
perenne, en tu florida rejería.

Siempre voy hacia ti, y siempre ansía
mi corazón herido por el rayo
de tus brazos abiertos, en desmayo,
soñar en tu regazo cada día.

Allí está preso tras la reja pura
de tu barroca y artesana hechura
bordada de geranios y jazmines,

Y en la noche que aroman las lejanas
notas de “cante jondo” y” sevillanas”,
le dan guardia tus férreos serafines.

Juan Muñoz-Cobo. 1950

20 febrero 2009

EL CRISTO DEL CAMINO


NOTA

[Mi padre al hablar en su libro “Baños de la Encina. Un viaje por su historia milenaria”. Jaén, 1988., en la página 91, dice que le debe a su hermano Luis, parte de este relato y leyenda, que le contó D. Miguel Ortega Maeso, en una visita a la Virgen de la Encina para cumplir una promesa.


Como recuerdo y homenaje a mi tío Luis y a Miguelico, como cariñosamente se le llamaba en la familia, a continuación trascribo el relato completo de puño y letra de mi tío, D. Luis Muñoz-Cobo y Fresco.]


“Contaba yo ocho años, al vencer unas paratíficas que hicieron que mis padres temieran por mi vida. Entonces me enviaron a Baños de la Encina, como huésped de tía Concha, para cumplir la promesa que ellos hicieron por mi.


Estábamos en verano. Mi cuerpo restablecido con los cuidados que era posible prodigar a un hijo entre muchos. Mi alma tranquila en su inocencia y sin el tormento de la palmeta de un tal Pedro, maestro intruso, al que los chiquillos, por instinto de conservación, dábamos el tratamiento de un “don”, como los quince céntimos que cada semana le entregaba todos los lunes, si quería empezar bien la semana.


No es conocido Baños, aunque el nombre alucine, como residencia veraniega. Tampoco es martirio, como en otros pueblos del Santo Reino, pasar allí unos días del reseco estío; pues este pueblo, sin extremos rigurosos, sierra y campiña, secano y huerta, pinos y minas trigales y olivar, tiene, porque lo quiso Dios, el equilibrio de los clásico.


Así pues, obedeciendo ordenes y muy contento, con poder montar en la burra, y sin dar importancia al voto que iba a cumplir, salí de la Muy Ilustre y Mariana Villa, mediada la tarde en un día canicular. A mi lado tan intranquilo por mi impericia en cabalgar como satisfecho de poderme acompañar, caminaba Miguelico Ortega, el constante y fiel servidor de la casa en quien nuestros padres descansaban, nosotros respetábamos y todos queríamos.


Abre su estela en el mar esmeralda del mejor olivar un camino, polvo en verano y lodo en invierno, que conduce al Santuario de la Virgen de la Encina, Patrona de Baños. Este era el término de nuestra jornada.


En el camino todo era nuevo para mi. Entre lo que sabía e inventaba, el paciente Miguel satisfacía mi curiosidad aguantando la andanada de mis interminables preguntas.


A mitad del carril la Casa de Manrique, después la ermita del Cristo. Una ermita del Hijo en el camino de la Madre. ¡Que sutil intención del devoto que la eligió!


Es poco frecuente esta advocación del Crucificado, que dijo “Yo soy el Camino” y que está enraizada en el presentimiento, desde Prudencio a nuestros días, hemos tenido los españoles a creer que en el camino de María, hemos encontrado a Jesús.


Quise entrar al Cristo. Miguel no consistió que mi curiosidad, ni siquiera su devoción tomasen la delantera a lo que, en aquella ocasión, nos obligaba. Me prometió hacer estación al regreso y contarme su historia, si quedaba día para ello.
Seguimos y, al salir de un recodo, vimos recortarse entre la espesura verdinegra, la espadaña del santuario mariano.




Yo debía dar gracias a la Señora por el beneficio de mi salud y encender la vacilante luz de unos cirios, que hablasen de la fe que en Ella pusieron mis mayores. Era este uno mas entre los favores recibidos, pues en agradecimiento de alguna gracia anterior, la Virgen lucía un manto en el que brillaban el oro de las cadenas y cruces, barras y leones de la heráldica familiar del Muñoz-Cobo.




Cumplida la promesa, la santera me mostró unas bellotas de la encina donde la Virgen se apareció, que, próxima al santuario, aún tiene hasta el suelo sus ingentes ramas. Su fruto es un regalo mas de la generosidad de María, pues en cada bellota se reproduce milagrosamente su bendita imagen. Yo he visto ante ellas a alguien temblar de emoción y también he sabido que alguno con mirarlas, lloró conmovido.
Regresamos. Aun queda sol en el cielo. De nuevo ante la ermita del Cristo. Llegamos a El a través de María. La impaciencia por conocer su historia, me hace saltar de la caballería con la destreza de un jinete.



La ermita es breve como el Cristo, tosca talla de un artista innominado. Un detalle llamó, hombre ya, mi atención: los brazos clavados por las muñecas y no por las palmas de las manos. Maravillosa intuición de un artesano que se adelanta en siglos a la investigación de la crítica anatómica; el metacarpo de los crucifijos no pudo sostener la gravidez de sus cuerpos.



Ante la imagen, Miguel me contó la tradición de este Cristo, que por tierna y sentida, debió de hacer mella en mi corazón de niño. Es hermosa como toda la Reconquista a cuyos tiempos se remonta, y aunque digna de estas mas ilustrada, la Onomástica y la Toponimia acreditan el arraigo y certeza de esta devoción.

Rus Puerta, cronista del Obispado de Jaén en el siglo XVII, afirma que don Manrique Pérez de Lara, señor de Baeza, alférez mayor del Emperador Alfonso VII y gobernador de sus reinos, toma parte de la conquista de Andujar, Pedroche y Santa Eufemia y permanece en Andalucía “para que gobernase a los moros que quedasen y a los cristianos así mozárabes como a los que dejó el Emperador”.



Es probable que este don Manrique, que hace junto a su emperador victorioso las campañas por tierras andaluzas y que cruzó tantas veces con él el Puerto del Muradal o Almuradiel, fuese el primer Manrique de la poderosa casa de los Lara, que afincase cerca del entonces famoso castillo de Baños, hoy Monumento Nacional. La Casa de Manrique, magnifica casería con su olivar junto al Cristo, parece atestiguarlo. Los hijos de su hermano Nuño, don Fernando, don Gonzalo y don Álvaro, alférez mayor éste del Rey de Castilla y Condes todos de Lara, acompañan a Alfonso en la acción de las Navas. Su escenario, tan cercano a Baños, cuyo castilla árabe toman los cristianos tres días después.


Liberada así gran parte de la antigua diócesis de Iliturgi, quiso el Rey Alfonso que se extendiera or ella la devoción de la Santa Cruz del Redentor, a la que se encomendó y atribuyó su triunfo contra las huestes del sultán almohade. Y así como mandó erigir una capilla a Santa Elena en el mismo teatro de batalla, porque a la santa madre de Constantino se debió el hallazgo de la Cruz en Jerusalén, y que sigue siendo población del mismo nombre a la salida del Puerto del Muradal –hoy Despeñaperros-, así determinó Alfonso levantar pequeños santuarios, dedicados a Cristo en la Cruz, para agradecerle el favor que hasta la misma Iglesia conmemoró con el de Triunfo de la Santa Cruz.


Así se erigió entre otras, la ermita del Cristo del Camino y ordenó el Rey al que dejó por su Gobernador en el castillo de Baños que no faltase una luz ante la imagen del Redentor, siguiéndose la piadosa costumbre durante algunos años, hasta que ciertos moros que habían quedado por aquellas tierras, llevados de su odio a la Cruz, profanaron una noche la imagen del Cristo y robaron su lámpara de plata.


El sacrilegio produjo la mayor indignación entre los cristianos que repoblaron la Villa y los muzárabes, que habían conservado en secreto su fe, y, reunidos en acto de desagravio, acordaron reponer la imagen y la lámpara mas rica aún que la primitiva. También hicieron voto de alimentar sin interrupción el aceite que se quemara en la lámpara del Cristo, echando puñados de aceituna, que cogían de las bestias cargadas, todos los que pasaban delante de la ermita, conduciendo el negro fruto de las almazaras.


En el molino primitivo de la Casa de Manrique se molía aquella aceituna del Medievo, que los acemileros echaban desde el camino al interior de la ermita, y en la moderna fábrica de la misma Casa se sigue moliendo la que nuestros acarreadores y olivareros siguen echando por las ventanas de la ermita, que permanecen abiertas durante toda la recolección.


Así es como Cristo, pobreza suma, cosecha caridad en todos los corazones y aceituna en todos los olivares de Baños. Cristo-Imagen, cosechero de su propio aceite, recolecta mas del que necesita para su lámpara que sigue ardiendo, y aún regala para que luzca en la Parroquia la lamparilla ante el Cristo-Realidad, y reparte el sobrante entre los pobres, cosecheros con Él sin tener ni un olivo. Y así esta tradición hace que el amor fluya y refluya del pueblo al Cristo y del Cristo al pueblo en una santa competencia de caridad.


Han pasado muchos años desde que vi por primera vez al Cristo del Camino. Yo bien quisiera tener canas para poder peinar. Después he procurado ilustrar lo que aquel día oí y darlo a conocer, pues quiero que otros, como a mí, les deje su conocimiento el sabor de los viejo y la fragancia de lo nuevo, al saber renovada año tras año, la fineza de los bañuscos, cuyo enclave geográfico ha forjado su corazón tan castellano como andaluz, tan sencillo como generoso, tan del Cid como del Gran Capitán.


Madrid, 18 de diciembre de 1954. Luis Muñoz-Cobo."

DMC.


























19 febrero 2009

CANCIONES DEL ALMA...

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

[San Juan de la Cruz]

NOTA: La fotografía, es del monumento a San Juan de la Cruz, realizado por D. Francisco Palma Burgos, que tambien hizo el retablo de la Parroquia  de San Mateo de Baños. Por detras está dedicada de puño y letra por Palma a mi padre y dice,el  14.12.1959: "Mi San Juan de la  Cruz, para ti Juan, ya que has llevado la cruz de mi amistad. Con mucho cariño Un abrazo. Paco Palma"

18 febrero 2009

A LA VIRGEN DE LA CABEZA

 

            Hasta Iliturgi antigua, un varón santo

de los siete apostólicos Varones,

trajo de remotísimas regiones,

de la fe y Evangelio, el nuevo encanto.


 Y no contento con aportar tanto

y con mostrar su amor con tantos dones,

trajo un motivo dulce de oraciones

un eficaz consuelo a todo llanto.

 

Trajo una Virgen negra y sustantiva

de elemental hechura primitiva,

que por mostrarse pura entre los velos

 

de la cumbre mas alta de la sierra

alzó su altar mas lejos de la tierra

para quedar mas cerca de los Cielos.

 

Juan Muñoz-Cobo. Baños 1960.

17 febrero 2009

ORFEBRERIA DE LA PARROQUIA DE SAN MATEO DE BAÑOS

CALIZ DE PLATA SENCILLO

 

Muy sencillo, pero elegante, desconociéndose su procedencia  y desde cuando pudiera estar en  la Parroquia. Es de plata al natural, y sólo tiene en la mitad de la copa una leve mensula, como adorno.

El pié redondo escalonado, con suavidad destacando el nudo central, con otros pequeños descendientes.

Marcado con pequeña flor de lis, pudiendo corresponder al cordobés GÁLVEZ ARANDA.

16 febrero 2009

CÁNTICO ESPIRITUAL



¿Adónde te escondiste, Amado,


y me dejaste con gemido?


Como el ciervo huiste


habiéndome herido;


salí tras ti clamando y eras ido.




Pastores, los que fueres


allá por las majadas al otero,


si por ventura vieres


aquel que yo más quiero,


decidle que adolezco, peno y muero.




Buscando mis amores


iré por esos montes y riberas;


no cogeré las flores,ni temeré a las fieras,


y pasaré los fuertes y fronteras.




¡Oh bosques y espesuras


plantadas por la mano del Amado!,


¡Oh prado de verduras


de flores esmaltado!,


decid si por vosotros ha pasado.




Mil gracias derramando


pasó por estos sotos con presura;


y, yéndolos mirando,con sola su figura


vestidos los dejó de su hermosura.




¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?


Acaba de entregarte ya de veras;


no quieras enviarme


de hoy más mensajero


que no saben decirme lo que quiero.




Y todos cuantos vagan


.de ti me van mil gracias refiriendo,


y todos más me llagan,


y déjanme muriendo


un no sé qué que quedan balbuciendo.




San Juan de la Cruz. Toledo, 1577.




[Nota: Se ha elegido el fragmento inicial, por ser muy larga la poesía]
[Poeta, con hondo sentido místico, nació en Fontiveros (Ávila) el 24 de Junio de 1542 y falleció en Úbeda (Jaén) el 14 de diciembre de 1591. Desde 1952 es el Patrono de los poetas de habla hispana]

15 febrero 2009

MIRAME

[A un amorcillo romántico]

No se que me gusta en ti,
si tu cuerpo, si tu alma,
tus ojos llenos de calma
o tus labios carmesí.

Lo que si sé, es que te quiero
con todo mi corazón,
que me llenas de ilusión
y porque me mires muero.

Quiéreme, si es que no quieres,
verme morir de amargura,
escucha mi desventura
tu que con los ojos hieres;

y si esas flechas divinas
que me traspasan el alma
son de tus ojos en calma
y se clavan como espinas,

mírame hasta que me muera
porque la muerte contigo
no la tengo por castigo,
que es dicha imperecedera.

Juan Muñoz-Cobo, 1932.
[Dibujo de Pilar Blanco]

14 febrero 2009

CANTIGAS A MACIAS

En el torreón de Arjonilla,
medieval y calatravo,
se está muriendo Macias,
Macias el enamorado
que recuerda su Galicia
nativa; los verdes campos,
las rías que huelen a sal
y a marisco… Está pensando
Macias en su Doña Elvira
que los celos enclaustraron
en un convento en Jaén…
Macias el Enamorado
piensa que te piensa está
con su guzla entre las manos …
¡Ay! Tristes son las endechas
que Macias canta en galaico…
Le ha llegado desde lejos
el galope de un caballo
Hernán Pérez de Vadillo
enarbolando un venablo
dispara el dardo a Macias
y el poeta muere cantando…
¡Cisne blanco de Galicia
que viniste hasta los campos
de Jaén, para morir
no contra moros luchando,
sino de amor por tu Elvira…!
¡De amor y de desengaño!

Juan Muñoz-Cobo
DMC

Macias nació en Padrón (Provincia de Coruña), en el siglo XV y muere en Arjonilla (Jaén) en el años, 1434. Poeta gallego. Último gran poeta medieval en lengua gallega. Se le atribuyen 21 Cantigas, reunidas en el Cancionero de Baena, que incorporan a la tradición gallega medieval elementos de la poesía cortesana. Según cuenta la tradición, estando al servicio del marqués de Villena se enamoró apasionadamente de doña Elvira, dama de la corte de la marquesa. Aprovechando una ausencia de Macías, el marqués casó a Elvira con un rico hidalgo, pero su amor era tan fuerte que los amantes no abandonaron su relación. Enterado de la circunstancia, el marqués mandó recluir a Macías en la cárcel de Arjonilla, desde donde el poeta siguió cantando su amor. Enloquecido por los celos, el marido entró en la cárcel y mató a Macías, que desde entonces es símbolo del amor

13 febrero 2009

ORFEBRERIA DE LA PARROQUIA DE SAN MATEO DE BAÑOS
LA CRUZ PARROQUIAL O PROCESIONAL Y LOS CIRIALES

La Cruz Parroquial, representa a la misma y solía sacarse en las Procesiones y en muchas iglesias estaba situada en sitio preferente del Altar Mayor.
Hasta los años sesenta llevaban una amplia enagüilla sobre armazón de madera que le daba cierta rigidez, siendo llevada sobre un muletón forrado, que se coloca en la parte baja del armazón y prácticamente cubría la cabeza del sacristán. Con ella se abría el cortejo en los entierros; en Baños, como en la fotografía de la Procesión de Jesús del Llano, en su Fiesta de Mayo, iba tras la sagrada imagen, y se llevaba con el cambiaba el color de la manguilla de acuerdo a la fiesta litúrgica (negra en los entierros, morada en las procesiones de Semana Santa, blanca en el Corpus, azul para la Virgen y rojo, para las de Jesús.

Las primeras noticias que se tienen de las Cruces con las manguillas se refieren al s. XVI. Hoy se le conoce con el nombre de Cruz Parroquial y prácticamente ha desaparecido la enagüilla en la mayoría de los casos, o ha desminuido su tamaño.

La de la Parroquia de Baños de la Encina es de plata con adornos y rayos sobre dorado; su longitud con el enmangue es de 68 centímetros. Los brazos tienen sección exagonal aplanada y llevan artísticos remates.

En la confluencia lleva medallón dorado y se asienta sobre templete circular, cupulado con cuatro pares de columnitas – colocadas dos a dos - formando cuatro espacios con estatuillas doradas de los Doctores de la Iglesia. El templete termina en friso circular abocetado con ocho pináculos. En el envés lleva otro medallón dorado con relieve de San Mateo, que es titular de la parroquia el templete posa sobre basamento circular adornado con acantos.

Con tendencia neoclásica, lleva la marca GUZMÁN, correspondiente a Francisco, uno de los hermanos giemnenses de este apellido, de finales del siglo XVIII. Va punzonada por LEÓN (Francisco), marcador de Jaén y puede ser de 1770.

LOS CIRIALES


Cada uno de los candeleros altos que llevan los acólitos en algunas funciones de iglesia, o acompañan a los lados a la Cruz Parroquial, para iluminar el Cristo, los llamamos ciriales, para llevar el cirio o la vela, que ilumina al Señor Crucificado.


La pareja de ciriales de la Parroquia de San Mateo de Baños, son de plata al natural y sobredorada en los adornos, de gran prestancia, midiendo cada uno 1,70 metros y las copas y remates 31 centímetros. Sus varales son gruesos, con seis tramos separados por boceles y la parte superior se ornamenta con cenefa de roseta y se estrecha en forma lobulada con cuatro elegantes ménsulas, terminando en casquete con “cardinas”, y encima cubillos portacirios gallonados.



Sus marcas son MG/GUZMAN (hechos a finales del XVIII por Miguel de GUZMÁN SNCHEZ, orfebre giennense y punzonado por LEON, tal vez Francisco). Los Guzmanes fueron una dinastía de plateros de Jaén que dejaron buenas y abundantes obras y aunque Valdovinos considera de Granada a León Guzmán y Espinar, este orfebre nació en Huelma en 1803 y se trasladó a Granada, donde tuvo taller y gozó de merecido prestigio durante buena parte del siglo XIX.

Se ven los ciriales en el Altar Mayor

[Juan Muñoz-Cobo. “La Orfebrería Religiosa en la Iglesia Parroquial de S. Mateo de Baños de la Encina” Boletín del Instituto de Estudios Giennenses. Jaén Enero-Junio de 1990.]