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02 agosto 2010


SANTA CRUZ DE TENERIFE CARA AL MAR

Santa Cruz de Tenerife, fundada el  día 3 de mayo (día de la Cruz) de 1494, es una ciudad que mira al mar. El mar y el viento marino, los Alisios, son los que hacen que el clima sea uno de los mas agradables, moderando en invierno y refrescando en verano.

El Macizo de Anaga la cierra y le da un telón de fondo bellísimo, con ese perfil que recorta en el horizonte; se sabe qué tiempo hará con solo mirar a las montañas; si hay una barra de nubes, la llamada “nevera de Santa Cruz”, los vientos serán agradables, suaves y muy frescos, con temperaturas máximas de 24 a 25 grados, las nubes se ven bajar por las laderas; si los picos de las montañas se ven, será tiempo seco, sin viendo, calima y calor llegando o pasando de los 30 grados.

Por el  mar llegaron los españoles y fue conquistada para la Corona Española,  por el mar le vino su expansión, su tráfico con América y la España Peninsular, su riqueza y también sus preocupaciones, desvelos, ataques de piratas con mucha frecuencia y tres ataques  navales por las fuerza inglesas, que se representa en el escudo de la Ciudad con tres cabezas de león, animal heráldico de Inglaterra.

El ataque de 1657: durante la guerra anglo-española que enfrentó a la Commonwealth inglesa dirigida por Oliver Cromwell contra España bajo el reinado de Felipe IV, la armada inglesa de Robert Blake y Richard Stayner penetró en el puerto y destruyó la flota de Indias de Diego de Egües.


El ataque de 1706: en el transcurso de la guerra de sucesión española que siguió a la muerte sin herederos de Carlos II, el vicealmirante John Jennings intimó a las autoridades españolas a sumarse al bando austracista. El corregidor José de Ayala y Rojas organizó la defensa contra la flota británica, que se retiró de su posición frente a la ciudad.

Es como una mascara
El ataque de 1797: La flota británica comandada por el almirante Horatio Nelson fue rechazada tres veces por las fuerzas dirigidas por el general Antonio Gutiérrez de Otero, en el marco de las guerras revolucionarias francesas.

La rendición se firmó el día 25 de julio, día del Aposto Santiago, y le dieron los honores, además de las tres cabezas de león, el nombre de Santa Cruz de Santiago de Tenerife y se otorgó a la ciudad los títulos de Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife.

Paseando por lo muelles, ahora vacíos, la crisis llega a todas partes uno va pensando en todos estos hechos históricos, en la llegada de los barcos, en la emigración a Cuba y luego a Venezuela, el perfil de la ciudad, su frente al mar, sus edificios, la Casa del Mar donde trabaje desde 1973, el Náutico y el Club Militar, los barrios en las laderas de los barrancos, la puesta de sol, el agua cambiante de color con la caída de la tarde, el Ferri que llegaba de Agaete, en gran Canaria, el crepúsculo, y tantas cosas en la mente, en la memoria, tantos recuerdos. 

Siempre el atardecer es más melancólico. La casi noche estaba muy fresca; paseamos con la perra unos cuatro kilómetros, junto al mar, con un paisaje maravilloso, todo un privilegio.

DMC

01 agosto 2010

POR LOS ALTOS DE GÜÍMAR  CON ISIDRO (TENERIFE)


Quedé con el amigo Isidro, al pasar la rotonda de Arafo en la gasolinera, que me iba a llevar a una finca suya, ya casi en lo alto de la dorsal que divide la vertiente del norte y sur: desde allí me señalo una zona y la verdad quedaba cerca de los Observatorios meteorológicos.


Me dijo que a casi 1200 m de altitud. Deje mi coche aparcado allí y tomamos un viejo todo terreno de casi 30 años que decía  los japoneses los construyeron para el ejército.


Pasamos Arafo y seguimos ya por las calles de Güímar, camino de la montaña, con una carretera estrecha y cada vez más empinada, hasta que se convierte en pista donde hay que ir en primera y con la reductora.
No hay prisa e Isidro me va contando un poco de su vida; ya jubilado, hombre amante del campo y de la agricultura. Los hijos no quieren saber nada y el mientras  pueda, tiene ya cumplidos los 67 años, sigue con sus papitas, sus frutales y su viña.

Me cuanta que injertó este año unas parras que luego me enseña, de la variedad Moscatel, y la verdad es que han echado ya en el injerto unos racimos espectaculares.


Pasamos una zona abundante del pino canario, que es de propiedad municipal y salimos ya a mas de mil metros, con la viña. Es una uva blanca de secano y grados, que luego da un vino muy apreciado “Brumas de Ayosa”, seco, suave, con grados y riquísimo.

El día esta con calima, hace calor a esa altura y casi  no se ve la costa. Higueras blancas y negras, duraznos, ciruelos negros, nispereros, y algunos castaños, distinguiéndose muy bien los erizos, donde albergan las castañas.


Bodegas en mitas de los campos, las terrazas y las cepas levantadas, para que se aire bien el racimo y buena cosecha, Ya se ven doradas las que dan a levante. El lugar es hermoso y solitario. Me invita a un vino de un barril de madera de más de 25 años ,es temprano y solo lo pruebo, debo de conducir; está muy rico, abocado, pajizo.

Al bajar me cuenta algo de su familia y de él; hace unos años estuvo en Cuba, y me narra como la vida es allí tan pobre y miserable; no hay de nada en las tiendas, ferreterías, ni supermercados; las casas se caen, los coches son una reliquia y las reparaciones un milagro y puro ingenio. Isidro sentencia: “A los que mandan no les falta de nada”.

Me despido de Isidro en la gasolinera. Le doy las gracias por el rato tan agradable pasado, y el me invita, amablemente, a las fiestas próximas del pueblo. Le doy las gracias y le saludo con la mano cuando pasa con el coche delante.
DMC
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31 julio 2010


LOS OLIVOS Y BAÑOS

Si algo tenemos en Baños, son olivos y si de algo se sabe aquí es de este símbolo de la paz que es el olivo. Diría que, casi se odia a otro árbol que no sea el olivo. Siempre lo hemos visto en nuestros campos, y nos hemos familiarizados con él.

 Hemos nacido con él árbol de la Diosa Minerva, a quien estaba consagrado, que se representaba con un ramo de olivo en sus manos, por lo que se le dio el nombre también de “Pacifera” espero morir entre olivos y que me entierren como lo hacían en la antigüedad, con coronas de olivo.

Era símbolo también de la victoria, se coronaba a los atletas en las victorias de los juegos olímpicos, y de la castidad, por eso a los nuevos esposos en Roma se les ponían guirnaldas o coronas de olivo. Un olivo caído por el rayo, en contra, era un presagio cierto, según los augures, de rompimiento de la paz.

A Numa Pompilio, (715 a.C a 676 a.C), segundo rey de Roma, Virgilio lo representa con un ramo de olivo en la mano, como Rey pacifico. En España se encuentra en muchas de sus medallas y monumentos de la antigüedad, quería indicar la abundancia de olivos y la producción de aceite, y aparece en algunas lapidas sepulcrales de los primeros cristianos, en el pico de una paloma, aludiendo, sin duda a la que soltó Noé desde el arca y volvió anunciando la desaparición de las lluvias, acabado el Diluvio.

El olivo silvestre, el acebuche, estaba, de manera espacial, consagrado a Apolo, y se plantaba delante de los templos, y de sus ramas se colgaban las ofrendas.

De las variedades en Jaén predomina, la Picual o Martortoreña, llamada también Lopereña o Nevadillo blanco, variedad mas importante y extendida, ya que supone más del 50 % de la producción en España y alrededor del 20% del mundo. En la provincia de Jaén llega a ocupar el 91 % de la superficie de olivar.

En Julio en Baños ya estaba apuntando la aceituna y se veía más grande que los huesos. Es curioso, es sorprendente que en pleno verano la aceituna crezca y engorde, con la solagera, con el polvo, las calores, las tardes tórridas ; es el milagro de la vida de las plantas; siempre lo hemos visto y no nos extraña; salimos y oímos las chicharras, y en las horas más fuertes ni los pájaros, el olivo que este año el agua lo bañó con gana y lavó sus hojas y sus troncos, busca la humedad y va poco a poco engordando el fruto, para que en unos pocos meses, final de noviembre, sale ese aceite, que se  derramaba por la cabeza de  los reyes en su coronación, con el que se acarician los pies, las manos y la cabeza  a los enfermos, en la santa unción y con el que se hace la  señal  de la cruz a los niños en su bautismo, en la espalda, en el pecho  y en  la frente,  para que el Señor los guarde a estos, los acoja en el seno del Padre, o le de la fuerza para gobernar a los primeros.

El Olivo es Baños, y Baños es el Olivo, aunque se llame de la Encina, en honor de la Virgen de la Encina, la Patrona, también como echo milagroso manó aceite del tronco de la encina, en un principio. "La chiquitilla  de los olivares".
El olivo es sencillo, austero, siempre dando sombra y fruto abundante, “plateado Jaén” decía el poeta, al ir moviéndose las hojas, verde, verde oliva, todos los verdes se encuentran en un olivo, nuestros olivos, los olivos de Baños
DMC


29 julio 2010





LAS MIGALDIAS

Estuve dos mañanas dándome un baño en Las Migaldías, donde en casa llamábamos "La Casilla", pues la hubo, de Santos seguramente, que la Confederación obligaría a tirarla, llegamos a ver algún muro y prácticamente el solar.

Este año esta imponente el lugar; los pinos llegan hasta el agua, y las jaras y juncos salen del agua. La lluvia, colmató el embalse y aunque ha bajado un poco, nada comparable con otros estíos de años secos.

El rio arrastró mucha maleza y quedan troncos, varados en las orillas, pero el agua está limpia y los peces, en lucha continua del grande con el chico, nadan asustados; el agua está muy agradable.

El paraje es muy solitario; la carretera está mal en algunos tramos y hace falta llevar un coche adecuado.
Pero el sitio es idílico; la sierra y las dehesas al frente, los pinos frondosos; "Piedras Bermejas", granito con esos colores bermellones tan característicos a los lados.

El poblado del hombre primitivo, con vistas a La Atalaya, y a la Verónica: Peñalosa, Piedras Bermejas y la Verónica, casi a la vista, pero siempre la misma cultura, la misma gente, los mismos pasos, los mismos cultivos, el mismo temor y la misma vigilancia , para ver llegar, en su caso a los enemigos.

Buena zona de níscalos en su época y de paseos por esos campos, en primavera cubiertos de hierba, florecillas, gamonitos, manzanilla, jaras y cardillos morados de un día.

Es una bendición un sitio así, una suerte, una alegría poder disfrutarlo. ¡Cuidemos siempre el campo ¡, al volver lo encontraremos como lo dejamos.

DMC




DOMINGO DE TIENTA BAJO EL NAVALMORQUÍ

Tendría yo unos siete años, no más pero lo recuerdo con toda nitidez. Aquel domingo de la primavera de  1951, en que con Ramón Cañizares, en su caballo blanco, detrás, me llevo a la tienta, debajo del cerro Navalmorqui.

Salimos después de Misa de Alba, que en tiempos de Don Manuel Álvarez Tendero la decía a las seis de la mañana, reminiscencia de las mandas dejadas, para que al alba, y para cumplir con el precepto dominical, los hombres del campo, pudieran oír misa antes de irse al trabajo. Eran tiempos en que no había descanso dominical, y se trabajaban todo los días, y había que oír Misa.

La  Iglesia  tenía muy poca iluminación, como pasaba con el pueblo; bombillas de poca potencia en algunas esquinas. Volví a casa; Ramón ya me esperaba con el caballo atado a la ventana,  tomaría algo de desayunar, y Lucia me preparó una hogaza de pan de su horno recién cocido y calentito, y unas onzas de chocolate, que me había comido ya, cuando pasábamos el muro del Rumblar, camino de la dehesa.

Recuerdo la plaza de piedra, que me parecía grandísima igual que el cerro, seguro porque yo era muy pequeño, y como allí estaba Pedro “el tío Pedro” dirigiendo  el tentadero y el herraje, que al poner el hierro al rojo vivo sobre el anca del animal, olía a pelo y piel quemada.

Los maletillas o  los más valientes se atrevían a dar algún capotazo, para ver la raza y el genio de las vaquillas y casi todos salían trompicados.

La mañana pasaba despacio, pero entretenido, aunque  ya llegó un momento que me aburría, pues toda la faena era la misma. Los hombres chateaban y mientras se hacia la caldereta de cordero, sacaban tapas de las asaduras, y otras partes. Si recuerdo la caldera en las trébedes, con leña de chaparro, y que estaba muy rico el cordero, cuando ya nos pusimos a comer.

 Claro, no teníamos mucho tiempo, pues había que volver y las tardes eran más cortas. Cogido a Ramón, en su caballo, regresamos a Baños, ya anochecido. Me lo había pasado muy bien; algo distinto, cansado, de todo el día y del caballo, pero contento.

Gracias Ramón y Lucía, por ese día en la sierra y por tantos y tantos metido en el horno "dando la lata" y por los moños de pan, que pude comer en su casa, unas veces con chocolate aquel  duro, terroso, pero ¡que rico! y otras con aceite; siempre les recuerdo y no les podre olvidar.
DMC

28 julio 2010







SAN PEDRO POVEDA CASTROVIEJO ( Linares 1874-Madrid 1936)


 San  Pedro  Poveda  Castroverde nació en  Linares (Jaén) el  3 de diciembre de 1874. Ya de niño sintió atracción por el sacerdocio. Ingresó en el seminario de Jaén y concluyó los estudios en el de Guadix, diócesis en la que recibió el presbiterado en 1897. Comenzó su ministerio en el Seminario y en la atención pastoral a los que vivían en las cuevas que rodeaban la población, creando una escuela para ellos. Nombrado canónigo de Covadonga se ocupó de la formación cristiana de los peregrinos y comenzó a escribir libros sobre educación y la relación entre la fe y la ciencia



A partir de 1911, con unas jóvenes colaboradoras, comenzó la fundación de Academias y Centros pedagógicos que darían inicio a la Institución Teresiana. Se trasladó a Jaén para consolidar la misma Institución que recibiría allí la aprobación diocesana y después, estando él ya en Madrid como capellán real, la aprobación pontificia. Sacerdote prudente y audaz, pacífico y abierto al diálogo.




En 1921, el padre Poveda se trasladó a Madrid con un nombramiento como capellán de la Casa Real Española.

Murió fusilado en Madrid el 28 de julio de 1936, a los 61 años de edad, por el bando republicano Identificándose: "Soy sacerdote de Cristo" ante quienes le conducirían al martirio.


 Fue beatificado en Roma el 10 de octubre de 1993 junto a Victoria Díez, también miembro de la Institución Teresiana, y canonizado en Madrid en 2003, por el papa Juan Pablo II. Sus reliquias yacen actualmente en el Centro Santa María de los Negrales, de la Institución Teresiana, en la sierra madrileña a 40 kilómetros de Madrid en donde también se veneran los restos de Josefa Segovia Morón.
Hoy la Iglesia católica celebra  su Santo, y es motivo de alegría y satisfacción para un bañusco, recordar a este Santo de Linares.
(Datos y fotos de Internet)

27 julio 2010



ACAMPADA EN EL TAMUJOSO, VERANO DEL 64

Baños nunca tuvo sitios para divertirse, como pasa en las ciudades, aunque si tenia cine, el Cine Lóez y algunos veranos incluso dos, López y Buenavista, pero si dispusimos de un magnifico embalse, y de unas colas, que aunque peligrosas (recuerdo que contaban los que se habían ahogado; los chiquillos acompañaban a las madres a lavar la ropa, se aburrían, se metían, sin saber nadar y cuando se daban cuenta no hacían pie, la madre detrás a salvarlo y una desgracia), fueron nuestra diversión, nuestro descanso y nuestro campo de entrenamiento.

Por eso lo primero que te enseñaban era a nadar y a nadar bien, y hasta que no te cruzabas la cola, por la Cayetana, acompañado de un mayor, no te "daban el alta". Aguas tranquilas sin corrientes, ni hoyas, ni remolinos peligrosos. Aguas caídas y agradables para el baño y la pesca.
Bajábamos por los Turumbetes a esos cabeceros, antes de Cayetana, o a Las Colmenillas, un poco más allá, según estaba el año y había bajado la cola.

Un verano al terminar el Preuniversitario, un grupo de amigos de Linares del Instituto, nos vinimos a pasar una semana de camping en el llano del final del Tamujoso, dando ya a la colilla. Unos vinimos en bicicleta, y otros en el "Mariano" con las tiendas y el ato para esos días.

Me dejaron una barca de las de siempre, y recuerdo aquellos paseos a o largo de las colas, aquellos baños, al despertar, o a la luz de la luna, teniendo cuidado de no alejarnos ni de darnos con una piedra. Teníamos las tiendas amplias y cómodas, que con poco mas de  20 años, dormías encima de las piedras. Seria por el año 1964.

Casi todos los días alguno se llegaba a Baños, no había carretera, solo el camino, pero siempre había que comprar algo, como el pan del día, o hacer alguna llamada para que las familias estuvieran tranquilas.
Fueron unos días maravillosos que no pudimos repetir, pues ya entramos en la Universidad, y los estudios mas fuertes nos lo impidieron, pero el recuerdo de aquellos días no se podrá borrar.
DMC