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07 octubre 2009

BAÑUSCOS EN LA GOMERA (TENERIFE)

Era una promesa de hacia unos años, y por unas causas y otras, no habíamos podido ir a la Isla Colombina. Así pernoctamos en Los Cristianos, para no tener que madrugar demasiado, y poco después de las ocho de la mañana del día 1 de octubre ya estábamos en la fila para embarcar el coche. A nuestro lado un espectacular Rolls Royce. Nuestro coche un Nisan Micra, a su lado un enanito.

La travesía no llega a una hora con las maniobras de atraque; el mar está azul y calmado, a nuestro lado, por babor, nos seguían los delfines y nos rozaron algunos peces voladores, perdíamos con nitidez Los Cristianos y ya se distinguía el Puerto de San Sebastian (la Villa como es nombrada por todos). Nosotros seguíamos para Playa Santiago 30 kilómetros mas o menos, y empezábamos a disfrutar de esta isla, la Isla de la Gomera.

En 1492, cuando Cristóbal Colón iba hacia lo desconocido, recaló en la bahía de San Sebastián, capital de la Isla. Desde entonces, La Gomera ostenta el titulo de Isla Colombina. La Torre del Conde, La Iglesia de la Asunción, donde se bendijo a los expedicionarios, y el Pozo de la Aguada fueron entonces testigos, que aún permanecen, de la presencia de los descubridores de América en la Isla.

Es una isla pequeña, pero sus 378 kilómetros cuadrados de superficie, apenas 20 de norte a sur, esconden un tesoro ecológico sin precedentes que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y es que pocos lugares del mundo pueden presentar la riqueza natural de La Gomera, acrecentada por su singular carácter prehistórico.

Escarpada, la Isla se lanza bruscamente desde la cumbre del pico Garajonay buscando el Atlántico en una secuencia de montañas y barrancos que forman círculos casi perfectos.

Una rica vegetación, reliquia del principio de los tiempos, con especies que casi no existen en ningún otro punto del planeta, desciende, paso a paso, hasta la costa.

Barrancos vertiginosos, valles fecundos y zonas agrícolas, donde la mano del hombre extrae trabajosamente el fruto de la tierra, moldean el paisaje. Mientras, en lo alto, la elevación de las montañas frena las nubes, empujadas por los suaves vientos alisios, hasta que descargan su humedad gota a gota, conformando un fenómeno irrepetible: la lluvia horizontal.

De esta manera, el agua, presente en toda la Isla, se convierte en un velo brumoso extendido sobre la frondosa vegetación que cubre su suelo. Un auténtico bosque pluvial, cuyos árboles, que llegan a alcanzar hasta quince metros de altura con formas caprichosamente retorcidas, dan al paisaje un aspecto mágico y sorprendente.

En La Gomera aparecen todas las figuras de protección, además del parque nacional, por lo que el número de espacios protegidos es de 17, con una superficie global de 12.450 hectáreas, lo que representa una tercera parte del territorio insular:

1.- El Parque Nacional de Garajonay., situado en el centro de la isla, en terrenos de todos los municipios, tiene la mejor representación de laurisilva del mundo y pertenece a la red de parques nacionales.

El Parque Nacional de Garajonay Las cumbres centrales de La Gomera, envueltas con frecuencia por la niebla, mantienen una selva fascinante, frondosa y espesa, cuyo verdor permanente, a menudo embebido en humedad, destaca sobre la aridez de las costas y zonas bajas de la isla. Esta formación vegetal recibe el nombre de laurisilva, que significa selva de laureles, en alusión a que la mayor parte de la amplia variedad de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel. Éste tipo de hojas son un indicador de su adaptación al ambiente subtropical húmedo y a las temperaturas suaves que reinan en la zona de nieblas de las fachadas del norte de las islas Canarias, donde la laurisilva se acantona.

El enorme interés científico de la laurisilva canaria se debe a que la mayor parte de las especies animales y vegetales que la componen y habitan son endémicas de las islas, por lo que no se encuentran en ninguan otra parte de la Tierra. Además, se sabe por el testimonio fósil, que algunas de esas especies eran componentes de los bosques subtropicales que poblaban el área mediterránea hace millones de años y que desaparecieron del continente expulsados por el enfriamiento climático que sufrió esa área del planeta a causa de las glaciaciones. La laurisilva es, por tanto, un auténtico fósil viviente, una reliquia de tiempos geológicos pretéritos.

Destruidas y transformadas en su mayor parte por siglos de intensa explotación, los enclaves más destacados de laurisilva canaria se encuentran hoy protegidos, destacando entre todos el Parque Nacional de Garajonay, considerado como la muestra más extensa y mejor conservada de este tipo de ecosistemas en el archipiélago. El Parque de Garajonay ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de variados ambientes forestales, a menudos envueltos en húmeda niebla que mantiene la exuberancia vegetal y nutre modestas corrientes de agua, nacidas a las mismas puertas de la aridez. Aquí es posible reconocer todavía una naturaleza casi intacta, que evoluciona para recuperar su esencia.


El centro de Visitantes del Parque Nacional del Garajonay está situado en un lugar conocido como Juego de Bolas, en La Palmita, dentro del término municipal de Agulo, en el norte de La Gomera. El edificio refleja los cánones de la arquitectura canaria, y en su interior se ofrecen tres salas de exposición donde se encuentra información muy completa del Parque Nacional del Garajonay y de la isla, a través de paneles, fotografías, monitores, visores, mapas y maquetas..

En el exterior se puede disfrutar de unos jardines con una amplia representación de la flora de Canarias y muchos endemismos gomeros, así como las plantas utilizadas por la población como medicina popular y condimento gastronómico.

El Museo Etnográfico existente recoge numerosos aspectos de cultura tradicional: el interior de la casa campesina, los aperos de labranza, la bodega, los edificios históricos...

2.-La Reserva Natural Integral de Benchijigua, situada en la caldera del mismo nombre en el municipio de San Sebastián, presenta un notable interés geomorfológico y botánico.

3.- La Reserva Natural Especial de Puntallana es un interesante enclave geomorfológico de isla baja, único en La Gomera, situado al norte de San Sebastián, y en el que existe una excelente muestra de tabaidal dulce.

4.- El Parque Natural de Majona, situado al noroeste de San Sebastián, corresponde a una antigua dehesa comunal en la que perviven todavía prácticas de pastoreo y donde crece un interesante tabaibal, además de otras especies de la flora basal, y una importante representación de fayal-brezal.

5.- El Parque Rural de Valle Gran Rey, situado en el valle del mismo nombre, reúne llamativos elementos geomorfológicos, como profundos barrancos y escarpados riscos, además de manantiales y ciertos endemismos botánicos, junto con la impresionante huella de la actividad humana en forma de bancales que escalan las laderas, palmerales que acompañan a los cultivos y pequeñas casas que se dispersan por el terrazgo.

6.- El Monumento Natural de Los Órganos, situado en la costa norte de Vallehermoso, es un acantilado de rocas volcánicas muy antiguas, cuyo enfriamiento y posterior erosión le han dado la tan características silueta en forma de tubos de órgano que caen verticalmente sobre el mar.

7.- El Monumento Natural Roque Cano es un pitón fonolítico que se eleva sobre una de las laderas que rodean el casco urbano de Vallehermo. Esta singular mole es ya parte de la imagen e historia del pueblo, por lo que es motivo destacado del escudo municipal.

8.-El Monumento Natural Roque Blanco está formado por materiales similares a los del Roque Cano. Las paredes que no son excesivamente pronunciadas y en ellas se refugia una de las mejores poblaciones de madroños (Arbutus canariensis) de las islas.

9.-El Monumento Natural de la Fortaleza se encuentra en la comarca de Chipude. Su perfil presenta una configuración en forma de meseta de rocas traquíticas y paredes escarpadas con muestras de algunos raros endemismos como la siempreviva.

10.- El Monumento Natural del Barranco del Cabrito ocupa las zonas medias y bajas del barranco del mismo nombre, en el término de San Sebastián, en un área de semisotavento, por lo que predomina la vegetación xerófila y de costa, con abundantes euforbias y algunos palmerales.

11.- El Monumento Natural de la Caldera corresponde al cono volcánico mejor conservado de la isla, en la que no ha habido actividad eruptiva en el último millón de años. La vegetación que predomina es el tabaibal.

12.-El Monumento Natural del Lomo del Carretón es un acantilado que se sitúa entre los 450 y los 850 metros de altura, sobre Taguluche, y contiene un buen número de endemismos botánicos que conviven con otras especies de repoblación.

13.- El Monumento Natural de los Roques está situado en la divisoria que separa las cabeceras de los barrancos de La Laja y Benchijigua. el espacio incluye los roques de Agando, Ojila, la Zarcita y Carmona, que son muestras espectaculares del vulcanimos intrusivo, excavadas por la erosión.

14.- El Paisaje Protegido de Orone abarca dos grandes barrancos, el de Erques-La Rajita y el de La Negra. Dentro de este espacio, ideal para ser visitado a pie, se pueden encontrar caseríos semiabandonados como los de Erques, Erquito y La Rajita.

15.- El Sitio de Interés Científico de los Acantilados de Alajeró es un espacio de difícil acceso desde la tierra y notable belleza desde el mar, caracterizado por la presencia de algunas especies botánicas como la Ploclama pendula y de cierta fauna como los guinchos y las pardelas.

16.- El Sitio de Interés Científico del Charco del Conde es un ecosistema litoral formado por una piscina natural muy utilizada por los niños, rodeada de algunas especies botánicas como el tarajal

17.- El Sitio de Interés Científico del Charco del Cieno es asimismo un ecosistema litoral, situado en la costa de Valle Gran Rey y caracterizado por su flora halófila (Tamarix canariensis) y por la presencia de una pequeña formación dunar.

Típico de la Gomera, es el almagrote, tiene base de su queso, con aceite, ajos, pimienta, sal, y a veces tomate, intervienen en su elaboración. El resultado es una pasta picante pero deliciosa para untar en pan o con las papas, negras o bonitas, fueron traídas de América hace varios siglos.

Hoy, cultivadas de forma tradicional, se transforman en auténticas exquisiteces para el paladar más exigente. Con ellas, y con las viejas, un pescado de sabor peculiar que vive en el litoral de la Isla, se prepara un suculento plato típico de toda Canarias.

Pero la reina de la cocina gomera es la miel de palma. Jarabe extraído de la palmera canariense, de la que existen más de cien mil ejemplares en La Gomera. Es el guarapo que, hervido y espesado, va a servir de materia prima para toda una tradición en postres. También se emplea en la elaboración de cócteles o se sirve acompañada de queso o gofio.

Los vinos más frecuentes en la isla son los blancos, de color amarillo paja con aromas intensos y , agradables en boca.

En esta época el atún, a la plancha con mojo verde, el potaje de berros servido en una escudilla de madera con mango, como las aborígenes, y frutas tropicales, como el mango.

Pero la Gomera es además de la miel o el almagrote, el silbo gomero para comunicarse, estrechas carreteras y barrancos infinitos, las nieblas en las cumbres y las anas y las aguas azules de las playas. Las palmeras por todas las laderas, las flores.

Disfrutamos del Hotel Jardin Tecina, en playa Santiago, que es una maravilla, sobre un acantilado, con acceso al mar por un ascensor por dentro de la tierra, no hacia falta salir del mismo, con sus piscinas de agua salada y dulce, para descansar, pero queríamos ver la isla, recorrerla, 372 kilómetros cuadrados y unos 22.000 habitantes en 2006. Así pudimos visitar Agulo. Alajero, donde estaba el hotel y Playa Santiago, en una capillita dedicada a la Virgen del Carmen, en el puerto, oímos misa el domingo, Valle Gran Rey, Vallehermoso y San Sebastian, la capital, de paso puerto de embarque.

Cuatro días maravillosos, en una isla maravillosa, con unas gentes maravillosas.DMC

[Algunos datos del Patronato Insular de Turismo]

Fotos: http://picasaweb.google.es/banosdiego

26 septiembre 2009

FINAL DE SEPTIEMBRE EN BAÑOS

Habían pasado ya los Esclavos, nuestra pequeña Feria al finalizar el verano y había que empezar la escuela o marchar a Sevilla, “nuestro destierro”.

El verano empezaba para mi el día de San Juan. Gran jaleo en casa, preparativos y ese día la casa llena de gente, a todas horas, desde medio día, a tomar el aperitivo, hasta la noche, normalmente con cena en el patio (los mayores claro) con amigos venidos de Jaén; por la tarde la merienda con las señoras.

Luego eran las colas, todos los dias bajando los Turumbetes, a los cabeceros antes de “Las Colmenillas”, o enfrente la Calletana, a donde pasábamos con las sandalias en la mano arriba para no quemarnos en el otro lado, ni pincharnos con los cardillos amarillos ya agostados y poder beber con tranquilidad de su agua. Los domingos al Tamujoso, pero claro andando y normalmente con alguna sandia que poníamos a refrescar, pero a las dos, cuando tocaban las campanas ya teniamos que estar cerca de Baños, para comer a las dos y media.

Un año Miguel Valle y yo, hicimos la travesía, en una rueda de un camión, desde debajo de la cola al Tamujoso. Previstos de dos remos y un mantel, que nos sirvió de vela, tardamos poco mas de una hora. Pasada Peñalosa y ya avistada la “playa”, vimos a la pandilla con las manos levantadas, saludando y al acercarnos ya oíamos los gritos de animo y bravo. Fue una experiencia inolvidable, navegar por las colas en esa balsa improvisada

Las tardes las pasábamos en la huerta de mi padre; nos íbamos pasada un poco la siesta, y allí en la alberca y los frutales y las eras de pepinos, tomates y el “forraje”, esperábamos que ya caída la tarde bajaran los padres, y después del baño, se preparaba una pipirrana, que servia de cena; los mayores, los hortelanos, Fernando Carasco “el Gordo”, Blas Espinosa, el herrero y alguno mas, tomaban unos vasos de vino. Ya de noche, cansados de bregar todo el día subíamos montados los seis hermanos en la yegua (pobrecilla, pero éramos muy chicos para poder ir los seis), a mi me gustaba, para no rozarme las piernas con el aparejo, tenia pantalón corto, subirme fuera en las ancas.

En casa diableábamos un poco y normalmente caíamos rendidos al fresco del portal en el santo suelo, subiendo a la cama, casi inconscientes y protestando, por habernos despertado. Las noches en Baños con el calor “eran Toledanas”, muchas mañanas despertaba en el suelo. Ramón Cañizares, el vecino del horno, dormía en una hamaca en la puerta; me figuro ahora el calor de su casa.

Ramón un domingo muy temprano, después de la Misa de Alba (tiempos de Don Manuel Álvarez Tendero), me llevo en su yegua a un tentadero del Tío Pedro García, en el Morquihuelo. Lucia, me hecho para el desayuno, un buen trozo de pan recién sacado y unas onzas de chocolate, que no llegaron ni al muro. Yo iba cogido de Ramón y el a cada instante me preguntaba si iba bien. Recuerdo el camino paso a paso. Si recuerdo y estaba buenísima, la caldereta de cordero, que prepararon con el Mavalmorqui de parapeto.

La tienta para un niño, es un poco aburrida, luego ya de muchacho estuvimos en una de los Ortegas y ya era divertido, pues tenía uno que tirarse a la plaza a “torear”, por pura vergüenza y porque estaban las niñas de la pandilla.

Y así iba pasando el largo y cálido verano. Cuando me enteraba que había que ir al Cruce a “la Pava” a llevar o a recoger a alguno de la familia (con el coche de caballos de casa de mi tío D. Enrique), entre ir y volver se pasada la mañana y era bonito ir por la carretera, con los alamos. En el otro lado de la General, en dirección Madrid, en la esquina de la de Linares había una encina grande, y varias piedras para sentarse, y esperar la llegada de la Pava, y resguardarse del sol, que apretaba.

Muchas tardes bajaba a la era (al lado de la Cooperativa de abajo). Me gustaba trillar y luego participar en las faenas corrientes, recogida y extensión de la parva, aventar cuando era un poco mas mayor y podía con la pala, llenar los sacos, largos y estrechos con el almud y subir la paja en las barcinas, te ponías perdido de polvillo que con el sudor picaba a rabiar, y entonces había muy poco agua. Recuerdo el gazpacho del “Chache” y las bromas de que se fuera a la otra era a por el “nivel del aire”, y al pobre muchacho le metían en un saco un buen barrón de hierro y un par de piedras, que iba “eslomao”, y cuando llegaba a la era de nuevo se enrabietaba al ver a todos con los gritos y el jolgorio de la broma.

El paseo, era la carretera, desde el “Liebre”, hasta San Marcos, hacia mas fresco y se veían a las parejas de novios y a las pandillas dando vueltas como en una noria, no había mucho mas y por la noche al Cine Columpios, a comer pipas.

Se vendían chumbos por las calles “al chumbete fresquete” pregonaban, helados en las siestas, piñones de Andujar, y Cecilia ponía su puestecillo en la puerta de su casa, frente a Don Juan el Boticario.

Ya en agosto íbamos a coger majoletas, al camino de la Virgen y detrás de la ermita, donde sigue habiendo un majoleto magnifico.

Con las primeras aguas, la plaza y la carretera estaban terrizas, de los terreros de las minas y brillaban motitas de plomo, que llevábamos a Don Juan Suárez, a la farmacia, que decían que lo compraba, nos daba alguna perra gorda y algún caramelo.

Y esperábamos con ansia, Los Esclavos y con pena, ya que terminaba el verano. En los Esclavos había carreras ciclistas, tiro al plato, natación en el Tamujoso, y diversos juegos y se hacia la entrega de trofeos en la puerta del Ayuntamiento.

Con San Mateo, era el final. Para ir a Sevilla era una odisea entonces. Se llamaba a Matías Ortega, el Ford negro lo recuerdo, que nos llevaba a Andujar, donde pasábamos un par de dias en casa de mis abuelos Luis y Ana, vivían en la Calle Martínez Campos 13. Una entraba con una verja y jardín, y dos leones de piedra, a los lados de la escalera, luego tenía patio, y fuente en la parte trasera.

El día señalado se madrugaba, y al amanecer nos recogía un taxi para la estación del tren. Luego me enteré, que desde Andujar incorporaban un vagón, y paraba bastante, y como éramos seis hermanos, los padres y alguna muchacha daba tiempo sin agobios a coger el “Rápido”, que salía de Andujar a las 8 de la mañana y llegaba a Sevilla por la tarde. En Córdoba salían a la estación, los hermanos de mi madre a vernos, paraba mas de media hora y al llegar a Sevilla recuerdo que teníamos que llevar a casa el equipaje, que era muchísimo o a mi me lo parecía, en un carro, pues no había taxis. El piso no tenia ascensor, era un tercero y a patitas todos.

Y lo peor de todo: Estamos lejos, muy lejos de Baños, y en un par de días empezaba el colegio.

DMC.

25 septiembre 2009

VENDIMIA EN ARICO, PISADA DE LA UVA Y MOSTO.

El pasado sábado estuvimos de vendimia en la localidad de Arico, como suelo ir todos los años. Este año se retrasó, la uva no había madurado bien, y en la semana ultima llegaron las lluvias y mucha uva estaba dañada

Me recogían antes de las siete de la mañana; llovía, pero pensamos que allá estaría mas despejado. No era así, conforme íbamos de camino la lluvia arreciaba y al llegar a Arico (hay tres, Arico el Viejo, el Nuevo y la Villa de Arico), llovía sin cesar; parada a tomar café, comprar el pan y nos fuimos a la bodega a preparar el desayuno.

La casa bodega, según me cuenta Juan, el patrón, es de final del siglo XVII, según escritura, que tiene en su poder. Es muy bonita y la fachada, de piedra tosca, muy interesante. Los suelos y techos son de madera. La puerta es preciosa.

Tomate picado, pisto y pan con aceite de Baños, "Milenario", por cierto, y queso, y de beber vino, claro, vino blanco; hay que ir dejando espacio para el nuevo. Acudió el resto de la cuadrilla, éramos seis en total, aunque solo cuatro para el trabajo, y a eso de las 10 de la mañana dejó de llover y nos preparamos para irnos al tajo.

Mañana húmeda y fresca, pero buena para el trabajo; las parras chorreando y al acercarnos a buscar los racimos, nosotros empapados.

Uva blanca, de la tierra, que al madurar se pone muy dorada; vamos preparando las cajas, que son de 20 kilos, y ya cerca de la una teníamos cogida la uva. Cargada en los coches a la bodega, para seguir con la faena.

Se limpia muy bien la cuba, la maquina de machacar (nosotros luego pisamos, esa uva ya “escachada”) y la prensa. El bidón de acero inoxidable donde irá el mosto, se ha quedado impoluto (en la elaboración del vino la limpieza total es imprescindible).

Y poco a poco, se van vaciando las cajas, machacando y pisando y se pasana la prensa; mientras ya hemos puesto vino y cerveza en un barreño con hielo y agua, para los trabajadores; queso y ya encendido el fuego, se empieza con unas longanizas a la plancha, y unas garbanzas (similar al potaje de garbanzos, pero con chorizo, manitas de cerdo y trozos de tocino).

Los vecinos han visto movimiento y acuden, a tomar un vasillo. Uno de ellos que ha sido abuelo recientemente, aparece con dos botellas de tinto, que entre cucharada de garbanzas y otras delicias desaparecen.

Me escabullo un momento y voy con Ignacio a ver invernadero de tomates; aunque llovió en el invernadero si se puede trabajar, tiene a un cubano mayor, quitando brotes, me enseña la polinización con los abejorros; las tomateras están precisas y en un par de semanas podrá hacer ya una corta.

Regresamos a la bodega, con las últimas cajas. Se ha ido tomando en la espita con el densímetro los grados de alcohol, y ya la comida esta preparada. La prensa ya no se mueve ni un milímetro, comemos, chuletas a la plancha, riquísimas. Hemos cogido 30 ó 40 kilos de duraznos, y postre no falta.

Al terminar de comer le damos otra prensada; en total hemos sacado 220 litros de mosto, de unos 300 kilos de uva, un 70% mas o menos.

Limpieza con la manguera, la bodega, las maquinas y las cajas. Juan, el patrón, nos da unas botellas de vino, “recompensa del trabajo”, de la cosecha anterior, y cansados, pero contentos regresamos a Santa Cruz. El miércoles hay que volver a clarificar, pero vemos, y oímos el “chu chu” de la fermentación, se ven las burbujas, y no tocamos, el desfangado se hará después.

Los vecinos están en plena faena, prensando el blanco y el tinto, una vez “escachado” lo dejaran unos días, para que los taninos de la piel y las pepitas, se dejen ver. Luego ya lo pasaran por la prensa, y a las barricas.

No, el mosto tardara en fermentar, luego el trasiego, y la clarificación, hay que filtrar, mejor varias veces, y después dejare reposar en el bidón de acero, en la soledad, la frescura, el silencio y la quietud de la bodega

En Tenerife, las bodegas se abren el día de San Andrés, el 30 de Noviembre, y en todas hay un San Andresico a la entrada, como presidiendo. Para mi, aun le falta y esta mejor ya a final de diciembre.

El vino que tómanos en esa copa, que olemos, paladeamos, disfrutamos con su color y su sabor es producto final de un gran trabajo en su elaboración desde los trabajos en la tierra: cava, poda, el levantamiento de las parras, los azufrados y sulfatados, hasta la recogida de la uva, pisado, prensado, para sacar los mostos, trasegado, filtrado, aclarado…. Pero, les puedo decir una cosa con toda sinceridad y alegria: ¡ merece la pena!.

DMC

Fotos:http://picasaweb.google.es/banosdiego

24 septiembre 2009

IGLESIA DE SANT JOAN DE ISIL

El lugar de Isil aparece mencionado en el documento de consagración de la Seu d'Urgell, dentro del conjunto de parroquias de la Vall d'Àneu. El año 1064 era del conde Ramón V, el cual le cedió a su primo Artau I, aunque parece ser que no paso a manos de ningún conde del Pallars Sobirà hasta finales del siglo XI. En el 1090, el conde Artau II y los suyos, donaban al monasterio de Santa Maria de Gerri todos los bienes de la villa de Isil.

Actualmente, la iglesia de Sant Joan de Isil tiene funciones de capilla cementerial, ya que existe una nueva iglesia de Sant Joan de Isil en el núcleo poblado, construida en el siglo XVI. Actualmente depende de la parroquia de Esterri d'Àneu.

Se trata de un edificio de planta basilical con tres naves rematadas en tres ábsides, situada perpendicularmente al valle en sentido este-oeste. La cubierta se soluciona mediante una techumbre a dos aguas de madera y tejas de pizarra, y por bóvedas de piedra en la parte mas cercana a la cabecera.

La cabecera se sitúa sobre una rocas que quedan suspendidas sobre el cauce del Noguera Pallaresa, desde la orilla oriental del mismo se obtiene una imagen inédita en el románico, como es la de los tres ábsides situados sobre el agua.

Destacan los cuatro volúmenes en la parte superior de las esquinas, especie de torreones recortados que deberían tener función defensiva. La situación de Isil así lo sugiere, puesto que se sitúa en un punto de paso en el viejo camino desde los valles de Aneu hacia el Valle de Aran.

Parece ser que se trata de un edificio con vestigios del siglo XI, aunque la decoración de la fachada indica que se terminó al menos en el XII.

La puerta abierta en el muro sur es de prácticamente idéntica factura que en la cercana localidad de Sant Llicer d'Alós d'Isil. O aquella es similar a esta, ¿quien sabe? . Lo que esta claro es que fueron levantadas por el mismo maestro o taller que diseñó las entradas de Isavarre y Escalarre, también en las Valls d'Àneu.

Su estructura es a base de tres arquivoltas en degradación apoyadas sobre tres pares de columnas con sus respectivos pares de capiteles.

El ajedrezado exterior de la última arquivolta imita al de Sant Lliser, así como los cilindros y las flores de seis pétalos decorativas.

La imposta y los capiteles también aparecen decorados. La primera con motivos de origen vegetal en las caras externas y rosetas rodeadas por círculos como las de la arquivolta en la cara interna

Los capiteles son, como ya vimos muy similares a los de Alós d'Isil. En el lado izquierdo tenemos empezamos por el capitel mas exterior, que cuenta con una cabeza humana con una gran cabellera representada por trazos muy sencillos. El segundo capitel, el central cuenta con dos aves enfrentadas y que apoyan sus cabezas la una contra la otra en el ángulo, con una esfera bajo ellos. El capitel mas interior, de nuevo un rostro humano del que identificamos la boca, la nariz y los ojos, y dos largos brazos que abiertos hacia atrás y las dos piernas que se doblan hacia la cabeza, quedando la figura en una incómoda posición.

En el lado derecho, el capitel del interior contiene una cara redondeada, similar a la opuesta en el lado izquierdo, con los dos brazos entrelazados en la parte superior. En el capitel central figura lo que parece una cabeza de animal, una especie de reptil, con brazos. El último capitel, el mas exterior, aparecen desdibujadas unas líneas y una curvas que podría estar emparejado con el simétrico del lado izquierdo.

En la parte superior de la fachada encontramos de nuevo a dos losas de piedra en las que se ha tallado escenas o mensajes simbólicos. La hechura de los mismos es del mismo estilo que las de Sant Lliser d'Alós d'Isil y es posible que su situación fuera la misma En ambas tallas la parte inferior de las figuras ha sido borrada en un momento indeterminado En el bloque del lado izquierdo figuran una pareja de figuras, hombre a la izquierda y mujer a la derecha, el primero pasa el brazo por la espalda de la segunda, un trazado estriado muy esquemático simula el vestido de ambas figuras. El fondo de la escena aparece zigzageada en la parte inferior, algo así como un campo o un fondo marino, mientras que en la parte superior, en los espacios entre las cabezas y los hombros aparecen unas inscripciones, quizás "DO-MI-NES", aludiendo tal vez a los promotores de la obra.

Sobre las dos ventanas de estilo gótico aparecen también dos piedras trabajadas en forma de cabeza, que sobresalen del paramento, quizás dos ménsulas reaprovechadas, con caras grotescas, una de ellas la de un hombre que se abre la boca con las manos y realiza una fea mueca, la otra es simplemente un rostro sin ninguna expresión facial.

[Datos sacados de;” Catalunya Románica”. Vol. XV. Pallars. 1987. Barcelona. Fundació Enciclopèdia Catalana.]

Fotos de DMC. http://picasaweb.google.es/home