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07 agosto 2008

CALLEJÓN DEL CUIDADO

Desde luego acertó quien puse nombre a este callejón. Recuerdo bajarlo corriendo, en días lluviosos, con el agua por medio, en el canalillo de desagüe Vivía Diego con sus cabras y Columpios en el otro lado, con una terracita a la entrada de la casa, siempre llena de macetas frondosas. Hace unos años se arregló y el desnivel se mitiga con los escalones y el pasamano.

La vista, desde la calle Madre de Dios, con la Iglesia de fondo, es de las más bonitas de Baños, por su sencillez, y armonía.
DMC
PLAZUELA DEL ROSARIO

Subiendo por la calle de la Santísima Trinidad, llegamos a la Plazuela, la Plazuela del Rosario, rotulada ahora como Plaza del Rosario

En la plazuela del Rosario está el torreón de los Poblaciones, tal vez uno de los edificios más interesantes de Baños y de los pocos del siglo XVII. Tiene cierto aire de casa fuerte, toda de piedra vista con característico balcón voladizo, ventanas pequeñas y termina con terraza adornada con gárgolas de cabeza antropomorfa y pináculos. En ella vivió Don Bernardo Poblaciones, aunque no la pudo edificar, pero aparece en los censos de Baños del siglo XVIII; había casado en Baños con doña Elvira Galindo y Soriano, natural de la villa, y allí nacería su hijo don Bernardo Antonio Poblaciones-Dávalos y Galindo el 20 de octubre de 1739, obispo electo de Buenos Aires y Abad Mayor de la Colegiata de Olivares (Sevilla), donde murió el 22 de enero de 1817 y está sepultado en la capilla del Nacimiento, de la Santa Iglesia Colegial, en cuya sala capitular hay un retrato suyo como IX Abad (copia existe en el Ayuntamiento) y en el Museo de la Colegiata se conservan cálices que le pertenecieron, así como su mitra, báculo y otros ornamentos.

En la Plazuela estaba la “Posá”, con amplio portalón a la plazuela y portales a la calle Industria, que se hundió en los años sesenta y fue vendido el solar. No había otro alojamiento en el pueblo y allí iban a comer y pernoctar, los tratantes, arrieros y representantes y personas de paso.
Enfrente, como se sube a la plaza, está el comercio de Juanito Garrido
DMC.
[Datos sacados de “Juan Muñoz-Cobo “Baños de la Encina. Un poema de piedra y cal”.1997. Inédito]

05 agosto 2008


MUERE LENTAMENTE



Muere lentamente quien no viaja
quien no lee,

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente
quien se trasforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días
los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce

Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de emociones
justamente estas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está feliz
con su trabajo, su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto
para ir tras de un sueño
quien no se permite,
ni siquiera una vez en su vida
huir de los consejos sensatos

¡VIVE HOY!

¡ARRIESGA HOY!

¡Hazlo hoy!

¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!

(Pablo Neruda)


Para todos los bañuscos con afecto, para que "no te impidas ser feliz" Diego MC

CALLE SANTISIMA TRINIDAD

Desde la calle Las Eras, bajando, a la izquierda nos encontramos con la Travesía de la Trinidad, donde estaba el antiguo Hospital de transeúntes y peregrinos y Capilla de San Sebastián, en el número 6. Dejamos a la izquierda un antiguo Molino de aceite, llamado de San Enrique, que estuvo en uso hasta los años cincuenta, llegamos a la Calle de la Trinidad, que sube hasta la Plazuela del Rosario.
Cerca del pozo de la Vega, otro Molino que según tengo entendido, el Sr. Alcalde va poner los rulos y la maquinaria en un lugar público, como identidad del Baños aceitunero y aceitero. En la calle a la derecha, el edificio de otro Molino de Aceite

Por encima en la misma acera, está la casa de los Caridad-Zambrana, en cuyo dintel de piedra figuran sendas cruces de Calatrava.

En esta casa vivió en el siglo XVIII don Diego Caridad Villalobos, regidor perpetuo, hermano del licenciado don Francisco Caridad, prior muchos años de la iglesia parroquial de San Mateo. Los descendientes de don Diego, de apellidos Caridad Zambrana y Caridad Tenorio, vivieron en Baños hasta más que mediado el siglo XIX y don Diego fue maestre de Ronda.

A la derecha subiendo en esta que fue la antigua calle de las Eras, hoy de la Santísima Trinidad, se encuentra la casa blasonada de los Pérez Caballero, que parece del siglo XVIII. La casa toda es de buena traza, destacando la portada de arco de medio punto con clave y la rejería de su época. María López, mujer de Francisco Díaz, otorgó testamento ante el escribano Juan Sánchez el 23 de mayo de 1617, y mandó, para todos los sábados del año, una misa cantada a Nuestra Señora, carga que pagaba en 1823 don José Pérez Caballero, que por aquella fecha debía vivir en Baños en la casa mencionada.
El escudo esculpido sobre la puerta está bien conservado y labrado.


Cerca de la plaza del Rosario, en un rellano que da entrada al callejón de la Madre de Dios, destaca la casa palacio de los Guzmanes con hermosos balcones de tejadillo y sin heráldica alguna.En ella vivió y tuvo su despacho el último notario residente en Baños, don Antonio Guzmán Armenteros, que se trasladó a Bailén al suprimirse la notaría en 1889. Merece destacarse su escalera con cúpula y el empaque general del edificio. Recientemente y una vez realizadas las pertinentes reformas se ha convertido en la Hospedería Rural Palacio de los Guzmanes.
DMC.

[
Datos sacados de “Juan Muñoz-Cobo “Baños de la Encina. Un poema de piedra y cal”.1997. Inédito]

04 agosto 2008

LA CALLE DE LAS ERAS.

Desde la Plaza, bajando por Fugitivos y El Huérfano, llegamos a la Calle Las Eras, la parte baja del pueblo, en las laderas del Castillo, la zona de la cestería; barrio judío y artesano. Las calles y las casas han ido mejorando y la zona tiene unas estupendas vistas al Ruedo por un lado y a la Iglesia de San Mateo y Castillo, por el otro.
Por la calle las Eras se va a las “Eras de Casa”. Ya hace muchos años que no hay ERAS, ya hace muchos años que los niños no saben lo que es una era, y sobre todo no han podido experimentar los juegos en las eras. Las “eras de casa”, al final de la Calle las Eras, las eras en el Quirón, que ocupa parte de la Cooperativa de abajo, la era de las Viudas en el Ruedo y el resto diseminadas en el llano del Santo Cristo.
Recuerdo las faenas de la era y me gustaba ir y pasar las tardes, bajo el sol de Baños, sentado en el trillo, con mi sombrero de paja, dando vueltas y vueltas, de manera cansina, pero feliz, arreando a las mujas y sintiendo como si llevaras una cuadriga en el Circo Romano.
La era dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que es “un espacio de tierra limpia y firme, algunas veces empedrado, donde se trillan las mieses”. En Baños todas las eras conocidas estaban empedradas y tenían forma redondeada.
Pero para llegar a la era, primero había que segar, que se hacia a mano. La siega, según los años, duraba de San Juan a Santiago y para ello se usaban las hoces, con diversas formas y maneras, la de dientes y la llamada gallega. Se tenia mucho cuidado para llevarlas forradas, con fundas, generalmente de tela y en algunos casos de cuero. La mano izquierda se protegía con diversos artilugios.
Así se iban dejando en el suelo, con un orden establecido, las gavillas para ir formando luego los haces, una vez atadas, colocadas las gavillas una con las espigas a un lado y las otras al otro.
El trabajo era muy duro, lento y pesado y se paraba para la comida. Se llevaba la “talega” y se buscaba una sombra donde se podía.
Terminada la siega, los haces se acarreaban a la era en las diversas caballerías, mulas, caballos o burros y se iban haciendo las hacinas de trigo, cebada o avena que nos servían a los niños para jugar.
Se tendían los haces en la era, se desataban y con las horcas o los bieldos se iban extendiendo y se preparaba el trillo. Normalmente los haces se aplanaban, primeros con la yunta y a continuación se iniciaba a dar vueltas y vueltas, generalmente lo conducía un chiquillo, pues era trabajo sencillo, pero pesado y cansino. A todos nos gustaba esta tarea, que duraba varios días, según la cantidad que se iba a trillar. Cada cierto tiempo había que darle la vuelta a la parva, para que las gavillas que estaban debajo, al pasar a la superficie pudieran ser cortadas pr las cuchillas. Las primeras vueltas se hacían con las horcas, para las ultimas se usaba la pala, que sacaba las espigas que se quedaban pegadas a las piedras del suelo.

Así en la trilla veíamos a la yunta dando vueltas sobre la parva con un trote corto; el muchacho con su sombrero de paja, camisa ancha, suelta y con manga larga, sentado en el trillo, con las riendas en la izquierda y una especie de látigo para amenazar, blandir y crujir sobre todo cuando el ritmo de las caballerías decaía.
Para amontonar la paja ya trillada, se utilizaba la rastra; era un tronco de manera sujeto por sus extremos a unos ramales atados a las caballerías. Dos personas al menos para equilibrar la carga, (a mi me encantaba recoger la parva también) se colocaban encina y agarrados donde podían, se iba recorriendo en varios viajes la era hasta amontonar toda la paja en el sitio donde se iba a aventar. Recogida la parva, se barría para que no quedara ningún grano, empleando las escobas de retama.
Ahora a esperar el viento favorable para aventar. Esto suponía separar el grano de la paja con la ayuda del viento. Con la horca relanzaba la paja mezclada con el grano hacia arriba; el viento llevaba la paja a unos metros, dejando caer a plomo el grano. Poco a poca iba a pereciendo el grano y formadse el “pez” dorado. Ya al final se cambiaba la horca por la pala y ya formado el pez totalmente se emezaba a llenar los sacos con la “media”. Al final para no llevar la tierra y el polvillo se cribaba el grano y quedaba totalmente limpio y se llevaba a la cámara, para su almacenaje. La paja se metía en las barcinas y al pajar, para añadir al grano cuando se daba de comer a las mulas en la cuadra. La paja bajaba por la piquera a la cuadra, para mezclar en los pesebres y también cubrir “la cama” de los animales.
En la era de la familia, estaba al frente de ella, ”El Chache”, (padre de Checa) que vivía allí y recuerdo el gazpacho (mas bien gazpachuelo, pues tenia aceite, vinagre y sal), pero que a la sombra del sombrajo, estaba muy fresco y apetecible con aquellos calores y aquel polvillo picón de la paja.
Era habitual gastar las bromas e inocentadas a los nuevos es esas faenas. Recuerdo la que se hacia, en los días con el viento en calma. Se mandaba a uno de los muchachos a la era mas próxima a pedir el “Nivel del Aire”. Como todos conocían la broma, procurando que no los descubrieran con sus risas, le metían en un saco, un eje viejo de un carro y un par de peñones. El pobre muchacho iba derrengado por el peso y cuando ya estaba, sudoroso y cansado, llegando a su era, salían de las dos eras los hombres gritando y diciendo chanzas, ante el asombro del pobre muchacho, que tiraba el artilugio muy cabreado, enfado que se le pasaba al momento, al darse cuenta de que era una broma.
Hoy todo esto es desconocido para nuestro pueblo de Baños. En Tenerife el pasado día 27 de julio de este año del Señor de 2008, se celebró el “Día de la Trilla” de la localidad de El Tanque con asistencia de esta XII edición de mas de 1.500 personas, entre las que destacaba, en esta ocasión, el Presidente del Gobierno Autónomo de Canarias D. Paulino Rivero.
DMC

31 julio 2008





JUAN CESPEDES NIETO. ARTESANO DE LA CARPINTERIA

Siempre me han gustado las Carpinterías. De pequeño, tan cerca estaba , que se oían las maquinas al serrar; erala de Salvador Alvarez. Las carpinterías me parecieron mágicas, llenas de cachivaches, estanterías, maderas, herramientas , virutas, serrín, olores a barnices y lacas, todo un misterio, que de un trozo de un cuarterón o trozo de madera salieran puertas y ventanas, arcas y mesas, sillas o alacenas, marcos, lámparas y todo tipo de cosas.
El Taller de Juan Céspedes “Laruta”, es mas moderno, mas grande, mejor iluminado, con mas seguridad, con extractor de polvo, olores y humos, pero sigue siendo un misterio, otro mundo, donde hay un montón de cosas, pero cada una en su sitio, aunque parezca un desorden organizado.
Cuando estoy en Baños, me gusta estar algunos ratos en su taller de carpintería, ahora, una vez dejado que tenia en los Turumbetes, en el Santo Cristo en las celebres naves industriales.
Juan es una persona seria, callada y no se altera; en su taller siempre conectado a “radio-ole”, pero en un tono que puedes hablar, mientras que él sigue con su trabajo y entre canción y cosillas del pueblo, me va contando un poco de su vida
Nace en Baños, son varios hermanos y los tiempos son difíciles y ya en 1961 entra de aprendiz en el taller de carpintería de su tío Miguel Álvarez, pasando en 1961 al taller de Pedro el “Ballenero”, como aprendiz adelantado.
Como muchos bañuscos, la familia emigra a Madrid, en 1965, y trabaja en varios talleres, hasta que llega la Mili, que adelanta como voluntario desde el año 1968 a 1971, sirviendo después del campamento en el Cuartel de Artillería, de la calle San Nicolás 11 de Madrid.
Ya libre de obligaciones militares, en febrero de 1971 ingresa en el taller de ebanistería Mueblinter de Valencia, donde conoce a Mari y se casa, hasta 1978.
En octubre de de 1978 se hace autónomo, como transportista y montador de muebles trabajando para Continente, Muebles Tarragona y Merkamueble, hasta 1987, que monta su propio taller de carpintería en general.
En el año 1989, regresa a Baños, como Monitor de la Escuela Taller de Carpintería, que dura tres años y ya en 1992, tiene su propio taller en las instalaciones que fueron de la
Escuela Taller
Ya hace tan solo 3 años, en 2005, se traslada su propio taller en el Polígono Industrial del Santo Cristo, donde estoy con él y están hechas las fotografías.
Juan es una persona sencilla, pero gran conocedor, de su profesión, siendo un magnifico artesano, con exquisito gusto, buen tallador, con muchos trabajos y serio en su profesión.
Además, es una de las personas que mas saben de flamenco en Andalucía, Presidente de la Peña Flamenca “Antonio Laruta” de Baños y vocal de la directiva de las Peñas de la Provincia.
Juan como decía está casado, con una valenciana-bañusca Mari y tiene tres hijos Gema, José y María, y cono resumen, podría decir que Juan es una buena persona, un buen amigo y un gran bañusco.

14 junio 2008

CALLE SANTA MARIA DEL CUETO

Se inicia esta calle en la Plaza de la Constitución, en suave pendiente, hacia el cero del Castillo y su nombre se debe a la primera Iglesia y Parroquia llamada de Santa Maria del Cueto o Santa Maria la Mayor, creada por el Santo Rey Fernando III, al conquistar Baños en 1225. Es una de las calles mas antiguas y aparece en los antigus censos. Tambien es llamada la zona esa zona "El Cueto".

Mi padre en su libro sobre Baños se refería a Santa Maria del Cueto con estas palabras, un tanto tristes:

“Entre los templos desaparecidos merece destacarse la antigua parroquia de Santa María del Cueto o Santa María la Mayor como se le llama en algunos documentos. Fue creada por San Fernando al reconquistar a Baños en 1225 y su estilo era de transición del románico al gótico. En el libro "Fundaciones de Úbeda", de finales del XVI o principios del XVII, reimpreso en Jaén en 1896 en la imprenta de "El Industrial", se dice:

"Al norte de Bailén, a una legua de distancia está Baños; tiene la Parroquial antigua dedicada a Ntra. Señora y la moderna a San Mateo..."

En la colección de postales del año 1914, hay una con parte del Castillo como fondo, donde se advierten lienzos de pared del histórico templo, la portada dovelada de medio punto con bella clave, la cornisa, los rosetones de las enjutas y, en el conjunto, detalles renacentistas posteriores, así como algunos trozos de columna abatidos en sus alrededores.

Ahora como cantara el sacerdote Rodrigo Caro a las ruinas de Itálica,

“Sólo quedan memorias funerales
donde erraron ya sombras de alto ejemplo;
este llano fue plaza, allí fue templo;
de todo apenas quedan las señales...”

El pie del púlpito y algunas piedras que dan fe de su estructura y estilo, se conservan en una finca próxima a la carretera de Linares. El ábside desmantelado y alguna hornacina continúan por milagro en su lugar, y hasta la pequeña Virgen, su antigua titular, también estuvo en el altar de la capilla de la Orden Tercera de San Francisco --ahora de la Virgen del Carmen-- hasta 1936. Es la historia negra de quien vendió a finales del siglo XIX o muy a principios del XX, las piedras venerables que quedaban del primer templo de Baños por un puñado -pequeño- de pesetas.

Como en Itálica, ciudad madre de emperadores romanos, y tomando la voz elegíaca del sacerdote y poeta sevillano Rodrigo Caro, podríamos repetir que "publica el amarillo jaramago" la afrenta de pasadas destrucciones como la de Santa María la Mayor de Baños y de sus ruinas escasas, pero ilustres.

¡Sic transit gloria mundi...!

No sería pedir demasiado que las ruinas de Santa María se protegieran con una verja y se limpiaran y consolidaran, para poder conservar lo poco que queda de nuestro único monumento del siglo XIV.” (Juan Muñoz-Cobo. “Baños de la Encina: Un viaje por su historia milenaria”. Jaén 1988)

Santa Maria era mi calle de recuerdos y juegos. Allí vivía Pedro Fernández. medico de la casa; era amigo mío su hijo Pablito, y pasaba muchas horas en su casa, aunque salir al patio me daba mucho miedo, pues había oído hablar que, D. Pablo, se tiró al pozo, en uno de sus arrebatos y no me atrevía ni a acercarme. En frente y mas arriba del portón de casa, estaba la de de Fernando Carrasco “El Gordo” y pasaba muchos ratos en ella, en su corral; además de una magnifica parra, de exquisitas uvas y fresca sombra, tenia una enredadera de pasión, que cubría todo el bardal.
Recuerdo la carpintería de Salvador Álvarez, el olor a virutas y aserrín, la ventana que abría al Ruedo, un arca de madera pintada de gris y allí los mayores hacían la postura, mientras nosotros pasábamos hacia el Castillo.
Y poco mas arriba, el Castillo, nuestro Castillo, pues entrábamos y salíamos, como en casa. Allí, además de coger “nios” y guacharros, y saber de memoria, toda la lista mortuoria, del antiguo cementerio, y poder enseñarlo con orgullo a primos y parientes que nos visitaban, era nuestro campo de batalla, nuestra zona de juegos, nuestro retiro, dentro o a la sombra de las almenas.

La casa de Manolico, de Ignacio, de los párrocos de Santa María, fechada en 1787, con fachada de piedra y carece de elementos artísticos, hoy de Nono, la planta baja y con unos horrorosos aparatos de aire acondicionado en la fachada de la planta alta.
Mas abajo otras tres casas antiguas e interesantes, con balcones apoyados en canes de piedra, donde en primavera chorrean y revientan los claveles, entre ellas la de Antonio, que conoce, cuida y ama el Castillo como nadie, dan prestancia a la calle y una lleva la fecha de 1816.

Y a la entrada la de Aurora y Pepa, hoy en ruinas, con un balcón, que ha sido un peligro para viandantes, y con una ventana de las mas bonitas de Baños. Con esta fotografía me dieron un premio, en el año 1989 y ahora se puede ver como está.
Es la única calle de acceso en coche al Castillo.
DMC.

13 junio 2008

CALLE BERNARDO POBLACIONES
Paralela a la Calle Calvario Viejo, por encina esta la calle de Bernardo Poblaciones, uno de los personajes de mayor relieve, nacido en Baños en ese siglo que podíamos llamar de Oro en Baños, por la expansión, las obras y las gentes tan importantes.

Paisano eminente fue el Abad Mitrado de la Insigne Colegial de Olivares (Sevilla), doctor don BERNARDO ANTONIO POBLACIONES-DÁVALOS Y GALINDO, que unió a su ciencia y virtudes el descender de ilustres linajes del Santo Reino.

Nació en Baños el 20 de octubre de 1734 y era hijo del matrimonio formado por Don Bernardo-José Poblaciones, natural de Baeza y doña Elvira-Luisa Galindo y Molina de la Cerda, que lo era de Baños. Entre los años 1752 y 1758 estudió en el colegio San Felipe Neri de Baeza, adscrito a la universidad y después pasó a Granada donde obtuvo el doctorado en Sagrada Teología. Con 34 años fue nombrado Abad Mayor de Olivares y mucha más tarde, promovido o preconizado al obispado de Buenos Aires -capital actual de la República Argentina que entonces lo era del virreinato español del Río de la Plata-, no pudo tomar posesión a causa de producirse por entonces, la independencia de dichos territorios. Perteneció al consejo de Su Majestad y ostentó diversas dignidades, muriendo con 83 años en su palacio abacial de Olivares el 22 de enero de 1817. Está sepultado en la capilla del Nacimiento de la Santa Iglesia Colegial, en cuya sala capitular hay un retrato suyo como IX Abad y en el Museo de la Colegiata se guardan cálices que le pertenecieron, así como su mitra, báculo y ornamentos pontificales.

Nació en la casa que se conserva en la plazuela del Rosario, llamada Torreón de los Poblaciones, y en su lápida sepulcral, además de su escudo, figura el lema “Manet sola virtus”, porque aún permanece la fama de su ciencia y virtudes.

Se cree que el Abad Mitrado D. Bernardo Antonio fue quien donó el Cáliz de oro de la Parroquia de San Mateo, obra importantísima de la orfebrería andaluza y del patrimonio de Baños, del siglo XVIII.
DMC.

(Juan Muñoz-Cobo. “Baños de la Encina: Un viaje por su historia milenaria”. Jaén 1988)

12 junio 2008

CALLE BENITO DE BAÑOS.

De BENITO DE BAÑOS sabemos por las crónicas y por otros historiadores (Rades de Andrada, Argote de Molina y Fernán Pérez de Guzmán) que hablan de la conquista de Córdoba, que en una noche lluviosa sorprendió el barrio de la Axarquía en unión de Domingo Muñoz, de Álvaro Colodro, de Ruiz Tafur y de otros hombres de armas, estableciendo una cabeza de puente dentro de la muralla y resistiendo hasta dar lugar a que llegaran las tropas de Fernando III que estaban con el rey y tomaron la ciudad el 29 de junio de 1235. Debió nacer a principios del siglo XIII, este ilustre bañusco, ya conocido por todos y que tiene una calle en el Santo Cristo.

Hay un señalado hecho de armas en el reinado de Fernando III, la conquista de Córdoba, en la que tuvo parte importantísima un curioso personaje nacido en nuestra villa: se trata de Benito de Baños, del que hablan, entre otros, la "Chronica de don Fernando III" citada por el licenciado don Frey Francisco Rades y Andrada en su "Crónica de la Orden de Calatrava", así como Gonzalo Argote de Molina en su "Nobleza del Andaluzía". También Fernán Pérez de Guzmán en los "Claros Varones de España" y todos al relatar la conquista de la capital de la Mezquita.

Argote dice de nuestro valiente personaje que "era del lugar de Baños, en el reino de Jaén, y hablaba diestramente la lengua arábiga" y Rades y Andrada puntualiza que en el año 1235 "el Rey don Fernando ganó la ciudad de Córdoba, en cuya conquista se halló el maestre (de Calatrava) don Gonçaliañez con los cavalleros de la Orden y fue de esta manera":

Los cristianos de Andújar supieron que la plaza de Córdoba no se guardaba bien, lo que participaron a Pero Ruyz y a Martín Ruyz de Argote, expertos en cosas de guerra, y se concertaron en que una noche de enero irían hasta aquella ciudad muy sigilosamente, comunicando su determinación a Alvar Pérez de Castro que estaba en Martos, para que tuviera apercibida su gente.

Llegaron a los muros de Córdoba una noche muy lluviosa y oscura y viendo que los centinelas dormían, por consejo de Domingo Muñoz "El Adalid" echaron las escalas a una torre de la muralla y subieron por ellas Alvaro Colodro y Benito de Baños con otros cristianos que hablaban bien la "algaravía", todos vestidos a la morisca "porque si los guardas los sintiesen, pensassen que eran Moros".

Encontraron cuatro centinelas en la torre escalada y los echaron por las almenas abajo, por lo que tomaba aquélla siguieron muro adelante tomando las otras torres hasta la puerta llamada de Martos, que abrieron para que entrara por ella Pero Ruyz Tafur con gente de a caballo.

Los moros del arrabal inmediato, llamado la Axarquía, viendo lo que los cristianos habían hecho, tomaron lo que pudieron de sus pertenencias y lo abandonaron, quedando los cristianos dueños de él y estableciendo -como diríamos hoy- una cabeza de puente desde donde mandaron un caballero con cartas para el rey don Fernando que estaba en Benavente, así como a los maestres de Calatrava y Santiago, para que todos acudieran con sus gentes.

El rey estaba comiendo cuando recibió la noticia y antes de una hora se puso en marcha con cien hombres de a caballo y dejó órdenes de que fuesen más con las Milicias de los Concejos. En el puente de Alcolea, a dos leguas de Córdoba, se les unió mucha gente de armas de Extremadura y así llegaron a las inmediaciones de la ciudad que, asediada y sin esperanzas de socorro, se entregó al rey santo -a cuyos pobladores trató de manera magnánima- el día de San Pedro y San Pablo, 29 de junio de 1235.

Don Juan, obispo de Osma, que acompañaba al rey, consagró la Mezquita Mayor y celebró misa en ella, quedando Córdoba definitivamente incorporada a la corona con la intervención destacada de Benito de Baños, hijo ilustre de nuestra villa, que mereció las coplas de Fernán Pérez de Guzmán, una de las cuales dice:


"Benito de Baños cuando
su fecho tan atrevido
vee así favorescido
del Santo Rey don Fernando,
bate las palmas cantando
y Alvaro Colodro sienta
que no hay de qué se arrepienta
más con la vida gozando".

La "Crónica Latina de Castilla" no discrepa de Rades y Andrada en la descripción del ataque y escalada a la torre. La "Crónica General" da nombres de los que llegaron a Córdoba y fija la noche del asalto en "ocho días andados de Henero", aunque también pudo ser el 23 de diciembre de 1234, como señalan otros autores. La ciudad de Córdoba dedicó calles a estos héroes, una de ellas al "Conquistador Benito de Baños" y ahí queda el hecho para la historia.

El genealogista don Francisco Piferrer, en su "Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España" (tomo V, pág. 102) califica de muy noble y tradicional el apellido y linaje de BAÑOS con casa solariega en el Valle de Monterrey, en Galicia. Cita también al guerrero Benito de Baños y su hazaña de la Axarquía de Córdoba. Según él, las armas que usa este ilustre, una de sus ramas radicada en la villa de Pedroso en la Rioja, son:

Escudo partido: 1º de gules con un castillo de oro; el 2º de oro con árbol copado de sinople y un lobo de sable pasante al pie, sobre ondas de plata y azur.

DMC.
(Juan Muñoz-Cobo. “Baños de la Encina: Un viaje por su historia milenaria”. Jaén 1988)

08 junio 2008

CALLEJERO DE BAÑOS DE LA ENCINA.

He estado “estudiando” el callejero de Baños, con curiosidad e interés y se puede decir en principio, sin ánimo de nada “que no son todos los que están, ni están todos los que son”. Como sonada ausencia, y creo recordar, que fue suprimido del callejero, era la dedicada a Fernando III, el Santo, que conquistó de manera definitiva a Baños en 1224-25, para incorporarlo a la Corona de Castilla y le otorgó los Privilegios, desgajándose del Concejo de Baeza en 1243.
Sobre esta calle que tenía en Baños San Fernando III el Santo, escribía mi padre, en 1988 en su libro:

“Acerca de la calle que tenía dedicada Fernando III el Santo, rey de Castilla y León y conquistador de la villa a la que concedió extenso término y generosos privilegios -calle que se cambió de nombre para darle el de Mestanza, población que ni siquiera pertenece al Santo Reino-, la nobleza y el sentido histórico de Baños deben reparar tal injusticia para que no se nos pueda tachar de desagradecidos. San Fernando vivió y murió durante el siglo XIII y su preclaro nombre no debe quedar afectado por cambios y situaciones políticas, porque los pueblos que olvidan su historia están, irremisiblemente, obligados a repetirla. La incorporación de la Villa a la Corona de Castellana es razón más que suficiente para honrarlo demasiado modestamente, con el nombre de una calle.”

El resto, es todo opinable, y seguro que habría personas o cosas, de mas entidad en Baños, para roturar, que algunas de las que hay actualmente, alguna de ellas incomprensible, pues la mayoría de la gente no saben quien es, y desde luego, ni tenían nada que ver con el pueblo, ni hicieron nada por nuestro pueblo. Me refiero a Isidoro Boiso, la mas céntrica de Baños. Luego hay calles coyunturales y muy políticas o de “moda y otras, que mas vale se hubiera tenido un poco de mas tino, al elegirlas.
Mi idea es ir glosando algunas de ellas, otras mas modernas, poco tienen que aportar, y poco se podrá decir de ellas.

PLAZA DE LA CONSTITUCION

Después de aprobarse la Constitución en 1978, pocos pueblos de España habrá sin tener plaza o calle con este nombre. Baños, vuelve a denominar a la Plaza, que en otros tiempos era la Plaza Mayor y única, con la Iglesia Parroquial de San Mateo, el Cabildo luego Ayuntamiento , el Posito, carnicería y casas solariegas , algunas de ellas sufrirían reformas y modificaciones a finales del siglo XIX y principio del XX.
La Plaza terriza, se pavimento y arreglo pensando, ya en el incipiente trafico, en los años cincuenta, como se ve en las fotografías, había que darle la vuelta, pero la circulación era fluida y además, en épocas de fiestas, se utilizaba para los bailes, se podían poner escenarios, con mucho aforo y las Procesiones, antes de entrar en la Parroquia, la recorrían con toda solemnidad. En época de D. Manuel Alvarez Tenedero, la procesión de la Octava del Corpus, se hacia dando la vuelta a la plaza y recuerdo que en la terraza de casa de mis padres se hacia un altar, y se hacia una estación. Para mi, a parte de que fuera mi padre, en su época de Alcalde, el que acometiera esas obras, era mucho mas racional.
Con posterioridad, había que cambiar lo anterior y la plaza se unió a la acera, de la derecha, vista la plaza desde la Iglesia, por lo que ya no había manera de rodear la plaza, fue como darle a esas viviendas una prolongación de sus aceras, como casi darle una placita particular. Se cambió el monumento de la Virgen, meciéndolo en una fuente, que yo no he visto funcionar nunca y que la poza está siempre llena de papeles, latas y botellas. Delante se puso otra fuente mayor y por tanto con muchas mas suciedad y que hace ya insufrible, los actos que se celebran y los bailes de la Fiesta del Emigrante. He oído (no se si es solo un rumor o un deseo a voces) que esa fuente, quizás las dos, se van a quitar. Hubo una etapa, en que, para que a los Ayuntamientos se les consideraran buenos (a sus Corporaciones), tenían que construir una fuentes en los pueblos y he visto verdaderas birrias, que por otra parte habían costado una millonada y que luego no servían para nada, como las de Baños, pues el mantenimiento y el agua les “limpiaba” parte del presupuesto.
La Plaza tiene muchos enfoques, muchas vistas y momentos, con el Castillo, que se asoma, para curiosear y la elegante torre de la Iglesia de San Mateo como directora de orquesta. Desde la calle la Iglesia, se coge parte de la Casa de los Priores y el Ayuntamiento y los pinetes de la lonja, la plaza y el Castillo.
Desde la puerta de Correos, la Iglesia en toda su grandeza y el Ayuntamiento, con toda su armonía y belleza; desde Fugitivos, la Iglesia, la Plaza y el letrero ¡Horroroso! De una entidad bancaria, que bien podría tener un poco de mas gusto, o exigírselo, por las autoridades municipales;
desde la casa del Chacho Juan Salido, el Castillo, la calle Santa Maria y la casa donde nací, en Fugitivos 1, con su terraza llena de macetas y su ventana cubierta de flores y detrás de la ventana, la sombra de mi madre.
El jardín mejora por tiempos, aunque hay unos arbolitos (estilo francés) recortados, que dan pena y que no pegan ni con cola. Unas buenas adelfas, junto con los madroños, que son de la tierra, estarían mas a tono. Es una pena que no se repare la fuentecilla para beber agua, en el rincón donde se sienta Bartolo a tomar el fresco.
Cosa incomprensible también, es que no haya ningún Bar. Hubo dos, el de Chapa, en medio de la plaza y el Casino de Segundo, a la entrada, frente a la Lonja y al antiguo Refugio, con sus terrazas para el verano y donde de pequeño, me invitaba, mi abuelo Luís, cuando pasaba temporadas en el pueblo, a una zarzaparrilla.
No quiero terminar, sin dar mi opinión sobre el aparcamiento en esta zona. Yo personalmente he sufrido, en un tiempo, el acoso furibundo de los Municipales, con el coche de mi madre y es que hay coches con bula que se les permite todo y a otros que se les persigue. Pero a parte de esto, en ningún sitio de España, ni del mundo, hay una prohibición tan tajante, en la plaza de un pueblo, y sobre todo para los forasteros, que desconocen ese tema. Además de las señales, debería ponerse indicadores del aparcamiento, tanto de los Turumbetes, como de Santa Maria y por favor, que los agentes municipales, están para ayudar, orientar y no para reprimir y desde luego que dejen de hacer algunos comentarios, que están fuera de lugar y que serían de otras épocas.
DMC